Malestar de vecinos por el estado de un barrio de casas sociales

Señalan que el agua no es potable, los pozos están desbordados y la calles destruidas. La mayoría tiene niños discapacitados. Ediles de la oposición dialogaron con los frentistas.
jueves, 11 de febrero de 2010 · 00:00

Sixto Desanto con vecinos del barrio Los Milagros.

 

 

Luego de haber llegado a la zona a mediados de 2008, un grupo de familias que habitan el barrio Los Milagros, de Presidente Derqui, afirman sentirse aislados en las afueras de la localidad, señalando falencias en el estado de las viviendas, calles y alumbrado público. En los últimos días, los frentistas fueron visitados por concejales de la oposición que se interiorizaron de sus problemáticas.

El barrio Los Milagros nació a través de un plan de viviendas implementado por el Gobierno de la Nación. En total, fueron 34 las casas entregadas, y la mayoría de las familias que allí viven tienen hijos discapacitados u otros problemas de salud, así como muchas están ocupadas por madres solas.

En las últimas horas, al lugar arribaron los concejales Gustavo Trindade, Sixto Desanto y Noemí Barrio, del bloque opositor Peronismo Federal. Los ediles afirmaron que “el estado deplorable de las calles impide el ingreso de ambulancias, policía, vehículos particulares, recolector de residuos y remises”. Además, agregaron que “los pozos negros se llenan todas las semanas, debiendo desagotarlos por cuenta de los vecinos, y el agua de las perforaciones sale turbia no siendo apta para el consumo. Los chicos sufren de diarrea además de estar en constante riesgo ambiental por la proliferación de mosquitos, víboras y demás riesgos a la salud”.

Por su parte una vecina, Graciela Ruiz –madre de una niña discapacitada-, señaló que “los pozos se llenan muy rápido, no sé si es porque no son profundos, pero se desbordan por todos lados. Además, el agua sale turbia, no se puede tomar y es peligrosa para los chicos”.

Los Milagros tiene una sola calle asfaltada, H.G. Martin. El resto es de tierra y los vecinos reclaman obras, según Graciela “porque no pueden trasladar a sus hijos en silla de ruedas. Pedimos que las arreglen pero no vienen”.

 

Incompletas

En el proceso de adjudicación, la Secretaría de Acción Social del municipio colaboró en la selección de los beneficiarios, y la decisión es de la Dirección de Tierras local. Para la elección se tuvo en cuenta el riesgo social a través del trabajo de asistentes sociales y referentes de la zona que detectan a las familias en riesgo. Luego, Tierras les asignó un puntaje y definió la adjudicación.

Por temor a usurpaciones, los beneficiarios de los planes de vivienda fueron autorizados a ocupar sus casas antes de que éstas estuvieran terminadas: si bien desde la empresa constructora siguieron adelante con las obras, la vecina afirmó que los detalles finales tuvieron que ser aportados por los moradores. “Faltaba poner pisos, canillas y otras cosas que los tuvo que poner cada uno de nosotros”, afirmó.

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