La planta que la empresa chocolatera Rapanui está construyendo en la localidad de Fátima estaría lista en junio del año próximo y significará la generación de 300 puestos de trabajo.
La planta que la empresa chocolatera Rapanui está construyendo en la localidad de Fátima estaría lista en junio del año próximo y significará la generación de 300 puestos de trabajo.
Así lo explicó Aldo Fenoglio, CEO de la firma, en el marco de la Cumbre Industrial 2023, que se realizó este miércoles con la organización de la Cámara de Comerciantes de Pilar (SCIPA) y Pilar Productivo.
Entrevistado en el evento, Fenoglio –tercera generación de una familia dedicada a los chocolates, helados y pasteles-, confirmó que “estamos en vistas de terminar la planta, todavía en construcción. Apuntamos a junio de 2024. La coyuntura es bastante incierta para equipamiento e insumos que hacen falta para terminar de construir, por eso es difícil estimar con certeza la fecha. Pero veremos para junio tener la planta funcionando”.
La futura fábrica estará ubicada en el kilómetro 66 de la autopista Pilar-Pergamino, a metros del peaje de la Ruta 6. Además, el lugar generará nada menos que 300 puestos de trabajo, ya que como dijo Fenoglio “estimamos unas 100 personas por turno, a triple turno”.
En expansión
Durante la pandemia de Covid-19, en Rapanui se tomó la decisión de abrirse a nuevos mercados. “Dada la situación, con todos sus altibajos, decidimos apostar a otros países, así fue que en noviembre de 2021 hicimos la primera exportación a Uruguay”, recordó Aldo Fenoglio.
“Hoy estamos exportando a siete países y tenemos que cubrir esa demanda proyectando un crecimiento a futuro, con nuevas líneas y productos”, por lo que se decidió la construcción de la planta en Pilar.
“Por una cuestión de precio y cercanía con Capital optamos por Fátima y hace un año que estamos construyendo la planta. Hoy se fabrica todo en Bariloche”, expresó el empresario, agregando que “en estos dos años hicimos un crecimiento muy grande. La empresa llegó a un punto de maduración y está muy sólida, tiene en claro cuáles son los objetivos. Nunca sacrificamos calidad por cantidad y siempre innovamos”.
Asimismo, destacó que “hace unos 10 años mi viejo (Diego Fenoglio) creó Franui y eso es lo que hoy desencadena hacer la planta en Fátima, que está pensada en un 90% para exportación”.
No obstante, “la marca Rapanui se mantendrá en Argentina. Estamos enfocados en el crecimiento de la marca Franui, apuntamos a todo el mundo y ya estamos en 22 países, con fábrica en Bariloche y en Valencia, abasteciendo al mercado europeo y entrando en EE.UU. en breve”. Aunque, por el momento, no se baraja la opción de contar con tiendas propias.
Herencias
La historia de la familia Fenoglio con su rubro se remonta a las primeras décadas del siglo XX, con Aldo Fenoglio, abuelo del empresario homónimo. “Empezamos hace mucho tiempo, arrancó mi abuelo en Italia, con chocolates, helado y pastelería. A los 15 años le pidió a sus padres que le pagaran la carrera de pastelero y apostaron por él, eran humildes”.
Fenoglio se instaló en Bariloche en 1947. “Vino a Argentina después de la Segunda Guerra y es el inventor del chocolate en rama”.
En 1970 murió sorpresivamente de un infarto y la empresa, que para entonces ya se llamaba Fenoglio, quedó en manos de su esposa y sus tres hijos, Diego, Laura y Bruno, que falleció a sus 33 años.
En 1996, Diego se abrió y decidió fundar su propia fábrica de chocolate, denominada Rapanui en honor al nombre de la casa de su infancia que todavía sigue conservando en Bariloche. En ella trabajan sus hijos Aldo y Leticia, CEO de la firma en España.
