Una historia que lleva 34 años de solidaridad
- ¿Cómo se podría definir el trabajo que hace Bed-son en Responsabilidad Social Empresaria (RSE)?
- La RSE es una sigla nueva pero en Bedson ya lo tenía incorporado, me atrevería decir, desde su nacimiento. Es que tanto el doctor Arnaldo Colusi como Omar Romano tenían una forma particular de llevar adelante a la empresa. Siempre fueron dos empresarios distintos, además de que venían de dos sectores diferentes. Omar venía de la comercialización y Arnaldo de la investigación, la microbiología y todo ese mundo de la ciencia. Ambos cuando deciden armar este laboratorio que hoy es una gran empresa ellos le ponen esa marca personal en la responsabilidad social.
- ¿Tuvo que ver el lugar? La Lonja no es la misma hoy que hace 34 años...
- Puede ser, La Lonja hace 34 años era más descampado, todo se hacía más a pulmón y creo que algo de eso puede haber porque su principal compromiso con su responsabilidad social empresaria la tenían con su gente, con los que hacían todos los días Bedson. En un principio eramos muy poquitos pero la empresa fue creciendo y ellos fueron poniendoles esta impronta, que dicho sea de paso, continúa hasta hoy.
En todo este proceso, en donde empezamos a crecer y a expandirnos hacía afuera, algunas de estas responsabilidades comenzaron a recaer en mis manos de esto de trabajar con la gente. A mí desde lo personal siempre me interesó la parte social y no me fue difíciil de estar cerca de la gente que trabaja en Bedson, que para mí es muy importante. Todos sabemos que si se tiene a su personal en condiciones óptimas de crecimiento personal y profesional el éxito llega más rápido.
- ¿Esta marca distintiva no sólo se hizo puertas adentro sino que también salieron a la comunidad?
- A veces uno pasa momento duros, negativos y muy tristes, como pasó en nuestra querida Argentina. La crisis del 2001, que fueron años durísimos para todos, y tenemos que recordar cual eran las dificultades que tenía nuestra gente y los alrededores. Fue allí, por eso digo que quedó en mis manos, que salimos con el delegado zonal de la Lonja a recorrer para definir a donde iba a estar orientado nuestro trabajo en la comunidad, que Bedson hacía adentro pero ahora puertas afuera. Nuestros empleados comenzaron a juntar alimentos y fueron ellos un poco el motor para salir a ayudar. La consigna fue que si la empresa no iba a reducir personal y cumplen con los salarios en tiempo y forma, organicemos una ayuda para nuestros vecinos y así fue.
Llegamos al barrio Los Tilos y nos encontramos que había gente que había armado un comedor en forma muy precaria, porque todo pasaba debajo de un paraíso. Allí se cocinaba, se le daba de comer a los chicos...
- Hoy esa postal cambio ¿No? Pero ¿se puede tomar dimensión del trabajo realizado?
- Sí. Primero fue dar ayuda y cubrir la necesidad, después nos propusimos construir un edificio para el comerdor, que siempre cumplió una función social muy importante. Hoy los tiempos han cambiado y aunque siempre estamos presentes en el comerdor del Barrio Los Tilos, hoy siempre estamos atentos a donde se puede ir dando una mano.
Allí fue que descubrimos que los chicos que iban a comedor iban a una escuela que tenía infinidad de necesidades. Primero apuntalamos la escuela primaria de La Lonja y con el crecimiento que llegó en estos años y con la incorporación de la escuela secundaria, Bedson comenzó a trabajar con su comunidad escolar porque sólo se le había dado las aulas y no mucho más.
- ¿Cómo se apoyo espe-cíficamente a la escuela?
- Fue un trabajo de apoyo en necesidades básicas y de infraestructura, hasta el punto de la donación de un laboratorio completo, que se construyo en instalaciones que estaban en desuso, en la escuela. para que los chicos aprendan practicando y ese concepto quede fijado de por vida.
- El director de la secundaria, Daniel Navarro, nos contó en la radio sobre las Ferias de Ciencias de este año en las escuela y nos adelantó que los chicos decidieron ponerle el nombre de doctor Arnaldo Colusi a la escuela secun-daria de Lonja y actual-mente hay un proyecto presentado en el Minis-terio de Educación.
- Me da mucha satisfacción decir que existe un proyecto para que la escuela lleva el nombre del doctor Arnaldo Colusi, porque todos aquellos que lo conocimos sabemos que siempre tuvo una preocupación especial por la educación. le dedicó muchos años a la enseñanza universitaria, él decia que cuanto más chicos educados mejor país tendremos. Eso se los dije a los chicos el día que inauguramos el laboratorio. Que cuando nos educamos sabemos cuanto podemos crecer. Nuestros objetivo es darle una oportunidad para todos aquellos que no la tienen. Para mi es muy cómodo hablar de Arnaldo porque fue mi compañero y el padre de mis hijo, pero me enorgullese más saber que los chicos de la escuela decidieron ponerle a su lugar el nombre de Arnaldo.
Fue una persona exquisita, desde lo intelectual como desde lo humano y eso quedó reflejado cuando le hicimos el libro con todo el trabajo de su vida. Su vida siempre fue positiva porque su vida no fue fácil pero él siempre siguió todo el tiempo dejando enseñanzas.
- ¿Y la función del laboratorio para una escuela secundaria que sólo tiene hasta tercer año?
- Esa parte me quedó a mí, porque hicimos la obra edilicia, equipamos todo el laboratorio con los elementos, los reactivos y un microscopio. Hoy la escuela cuenta con un aula laboratorio en donde se puede enseñar todo sin que le falte nada.
- ¿Como surgieron las acciones de trabajos voluntarios en Bedson?
- Eso fue espontáneo pero con el tiempo comenzamos a darle una dinámica. Y siempre pensamos en el momento que uno da, que no necesariamente debe ser algo material o dinero, sino que en estos casos damos tiempo y muchas veces una mano. Nadie está obligado a dar, sólo hay que sentirla en el corazón. Nosotros tenemos una colecta abierta y permanente. Cuando uno cree que puede ayudar a alguien, nos organizamos y avanzamos.
Esto surgió con la escuela también, porque se había conseguido pintura pero había que ir a pintar. Entonces los mismo empleados de Bedson coordinaron los días para pintar la escuela y fue una experiencia gratificante. Principalmente porque todos nos encontramos en un ámbito en donde no había ni jefes ni empleados. Ahí todos éramos iguales. Esta experiencia la hemos coordinado a tal punto que el voluntariado es parte de nuestras reuniones mensuales.