La última protesta, días atrás, volvió a preocupar a la cámara de empresas.
Cada vez que un piquete obstruye accesos al Parque Industrial de Pilar recrudece la preocupación de la Cámara Empresaria del complejo fabril (CEPIP) que nuclea a gran parte de los responsables de los establecimientos productivos allí instalados.
Si bien parecía que se habían acallado los conflictos que tuvieron su epicentro allá por principios de mayo, en lo más álgido de las negociaciones salariales, en los últimos días volvieron a registrarse cortes de calles internas del predio privado, lo que hizo resurgir también el malestar empresarial.
Concretamente, el piquete más reciente que motivó la protesta de la CEPIP se produjo el pasado jueves 21 entre las 17 y las 18, en la intersección de las calles 9 y 20 del Parque, y fue protagonizado por trabajadores de la compañía Procter & Gamble y por representantes sindicales del gremio de jaboneros.
“Siendo las 17.10 recibí un llamado de una empresa damnificada por un corte de calle al fondo del Parque Industrial, en una zona que no tiene salidas alternativas, por cuanto uno de sus camiones había quedado atrapado ante la situación del piquete que se estaba desarrollando”, explicó el gerente ejecutivo de la cámara, Jorge Alonso.
Ni la presencia policial, ni el pedido de que no se quemaran cubiertas por el riesgo que implicaba el fuego debido a la presencia de las fábricas adyacentes, surtieron efecto para que los manifestantes depusieran la medida de fuerza que llevaban adelante por un reclamo de recomposición salarial.
“El problema era grave porque no podían salir las personas que quedaron atrapadas en el fondo del Parque. Atendiendo a que se trataba de un ‘delito de obstrucción de calle pública’, con el agravante de que toda una parte del Parque, poblada por más de una veintena de empresas, no tenía vía de escape y se elevaba el nivel de riesgo industrial ante una eventual contingencia, decidí comunicarme con la fiscalía para informar de la situación y ayudar a buscar una solución”, agregó Alonso.
Tras la mediación policial realizada por efectivos de la subcomisaría con asiento en el complejo, a las 18 los trabajadores comenzaron a quitar las cubiertas de la calzada para permitir nuevamente la circulación.
Conflictividad
Los conflictos que enfrentan a la CEPIP con los sindicatos que llevan adelante medidas de fuerza dentro del Parque vienen de larga data. Los cortocircuitos más recientes se habían producido a principios de mayo pasado, cuando, en el marco de las negociaciones paritarias del gremio alimenticio, se registraron numerosos piquetes, medidas de fuerza y bloqueos de los accesos a las plantas productivas.
Frente a aquellas protestas que ganaron la escena durante semanas en el Parque, la reacción de las empresas nucleadas en la cámara empresarial no se hizo esperar. Y la respuesta ante la modalidad de los reclamos que perseguían en la mayoría de los casos aumentos salariales, superiores al 30%, fue virulenta en aquel entonces por parte de un representante de la entidad que nuclea a la mayoría de las firmas que integran el predio industrial privado más grande del país.
“Hay preocupación entre las empresas porque da la sensación de que lo que está ocurriendo es por falta de un sindicalismo responsable. Se cometen excesos en la utilización de la fuerza y se producen atropellos cuando hay ámbitos de diálogo y de discusión para tratar ciertos temas; acá primero se atropella y después se negocia”, disparó el gerente de la CEPIP, Jorge Alonso, por aquellos días de tensión.
En el mismo sentido, Alonso había ido más allá con sus explosivas declaraciones: “Una cosa es pedir y la otra patotear. Acá lo que hay que hacer es sentarse en una mesa de negociación; pero, por el contrario, lo que promueven estos sindicatos es cerrar las puertas de las fábricas, pintar, romper, y tirar petardos. Es una tontería muy grande todo esto y es una manera muy arcaica de reclamar”.
