Condominios y departamentos le ganan la batalla a los barrios privados

Las urbanizaciones cerradas que caracterizaron en los 90 al primer boom de Pilar parecen haber quedado relegadas. Los pequeños inversores que buscan unidades para alquilar dinamizan el mercado.

miércoles, 8 de junio de 2011 · 00:00

 

Los condominios avanzan. Menor inversión y menos gastos.

 

Los barrios privados, la vedette del primer boom urbanístico de Pilar que se inició en los 90, parecen haber sucumbido a manos de los departamentos y condominios que predominan en el actual mercado inmobiliario local.

En eso coincide la mayoría de los referentes del mercado pilarense de bienes raíces consultados por El Diario, quienes aseguran que las urbanizaciones cerradas perdieron terreno frente a unidades más chicas y con menores costos de mantenimiento y expensas.

“Lo que no está teniendo buena salida son los barrios privados porque hay demasiada oferta y encima los costos que generan son muy altos. Los clientes se inclinan más por los condominios que son más fáciles de alquilar”, explicó el martillero Pablo Martignone.

En el mismo sentido, Horacio Ferreccio, de Serrano-Ferreccio Propiedades, sostuvo que los barrios privados “están planchados” debido a que sus altas expensas los colocan en una clara desventaja frente a otro tipo de modalidades de vivienda que cuentan también con numerosos servicios pero a menores costos.

Con respecto al mercado en general, el productor inmobiliario señaló que en la actualidad “no hay consumidores finales de viviendas porque el que necesita comprar tiene que pagar simultáneamente un alquiler y no tiene por lo tanto capacidad de ahorro. Sólo compra algún profesional o el que recibe ayuda de los padres, porque crédito no hay”.

En cambio, Ferreccio agregó que donde sí se registra buen nivel de operaciones es en el caso de los departamentos de dos o tres ambientes, o de las unidades en complejos de condominios, debido a que se consiguen buenos precios “desde el pozo” y otorgan buena rentabilidad al ser alquilados. “El inversor grande no abunda. El rango de mayor salida y al que apunta el pequeño inversor ronda los 50 mil dólares”, manifestó.

 

Incertidumbre preelectoral

Por lo general, la proximidad de los comicios presidenciales suele generar en el mercado inmobiliario una retracción basada a la incertidumbre sobre el rumbo político y económico por venir.

Al respecto, los martilleros también brindan su visión y aseguran que hasta el momento no se ha frenado la actividad como consecuencia de la cercanía de las elecciones de octubre próximo.

“El mercado está estable y permanece amesetado desde mediados de año pasado, yo no advierto que haya incertidumbre preelectoral porque se sigue notando un buen nivel de operaciones en cuanto a las compras de pequeños inversores y a los alquileres. También está habiendo aprobaciones del crédito hipotecario del Banco Provincia que es bastante flexible y se concretan operaciones”, destacó Martignone.

A su vez, Ferreccio argumentó que “en este caso la incertidumbre preelectoral juega a favor del mercado porque muchos se vuelcan a comprar propiedades como reaseguro. Sin dudas que la mejor inversión para resguardar valor sigue siendo el ladrillo o la tierra en Pilar”.

 

Construcción con precios en alza

  La venta de materiales de construcción en los corralones de Pilar sigue en ascenso. Aunque ahora, esa suba empieza a encender luces de alarma debido a que, además del volumen de las operaciones, también se profundiza el incremento de los precios y el costo de la construcción en general, lo que hace pensar que el crecimiento podría llegar a desacelerarse en los próximos meses de continuar esta tendencia.

Pero a pesar de que los precios en los corralones suben sistemáticamente, de que el crédito sigue siendo el gran ausente, y de que la incertidumbre preelectoral ya empieza a percibirse, entre enero y mayo la construcción en Pilar creció un 10% promedio con relación al mismo período del año pasado, según señalan desde los corralones.

Sin embargo, los ladrillos van en sólo cuatro direcciones, según los referentes del sector: los productos que demandan consumidores de clase media-alta que autofinancian sus proyectos sin tener necesidad de recurrir a fuentes externas de financiamiento; los ahorristas que buscan una renta y tratan de evitar que la inflación diluya el valor de su dinero; los inversores; y la obra pública.

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