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Sandwiches, tortas y masitas: un negocio que vive gracias a las fiestas

Omar Gutiérrez, el dueño de Lenoir, dice que las ventas en su local van en aumento. Asegura que su política es no aumentar los precios y mantener la calidad, aunque resigne algo de rentabilidad.

21 de mayo de 2011 - 00:00

 

Precios a la vista, una de las claves de Gutiérrez para mantener clientes.

 

por Aníbal Mon

a.mon@pilaradiario.com

 

En épocas en las que la inflación es la vedette y la palabra que inunda las páginas políticas y económicas de los diarios de todo el país, Omar Gutiérrez, el propietario desde hace 23 años de la tradicional sandwichería Lenoir de Pilar, tiene un concepto muy claro e irrenunciable.

“Yo tengo la política de que los precios no hay que aumentarlos a pesar de que aumente la materia prima, así que tratamos de aguantar lo más posible. Yo trabajo con los precios a la vista, que la gente vea los precios porque eso es muy importante. Si el aumento de los insumos ya es mucho y vemos que no nos van a cerrar los números, ahí sí aumentamos un poquito porque magia nadie hace. En ese caso, antes de dar una calidad inferior yo prefiero mantener la calidad y tocar un poquito el precio”, explicó el comerciante, dueño del local que vende sándwiches, tortas y masitas, y que funciona en Víctor Vergani entre Pedro Lagrave e Hipólito Yrigoyen.

Esa forma de entender su negocio lleva a Gutiérrez incluso hasta tener que resignar en algún puntito su margen de rentabilidad; pero eso no parece ser motivo de preocupación para él. “Ajustamos un poquito la ganancia, tampoco es que trabajamos para perder, eso sería tonto, pero sí achicamos un poquito el margen. En las tortas y lo dulce tenemos los mismos precios desde hace meses. Prefiero vender 40 tortas en vez de 20 por más que tenga menos margen por cada una. Manteniendo los precios, la clientela vuelve y engrosás la cantidad de clientes”, agregó.

Las listas de precios exhibidas en el local son un claro ejemplo de que lo que Gutiérrez relata también es llevado a la práctica. De hecho, los 100 sandwiches simples que costaban 118 pesos hace pocos meses atrás, ahora valen 120. En tanto, la centena de triples de miga pasó de 174 a 178 pesos; “tratamos de aumentar lo mínimo, pero sólo en el caso de que sea inevitable”, resaltó.

Ese reciente y moderado incremento de los precios de la mercadería que ofrece Lenoir a su público se debió a aumentos que se produjeron primero en valores de algunas de las materias primas esenciales para la elaboración de los sándwiches y de las tortas.

“A fin de año aumentaron los lácteos, los fiambres, y el pan por las escasez de la harina de trigo. Pero en el caso del pan el problema es que esconden la harina porque no les permiten exportar, entonces prefieren tirar la harina o esconderla por una pelea con el Gobierno, y así aumenta el precio. Con las naftas pasa lo mismo: cierran las entregas de combustible y cuando falta combustible empiezan los aumentos, suben los precios de la nafta y después de todo lo demás; es una cadena”, sostuvo Gutiérrez en una especie de clase coloquial sobre la materia ‘formación de precios’.

 

De fiesta en fiesta

Para Gutiérrez, la marcha de su negocio es una especie de termómetro que le toma la temperatura a la economía del país. “Cuando hay mejor clima y mejor humor de la gente, nosotros trabajamos más, y la verdad que el negocio está andando muy bien. Yo siempre digo que nosotros vivimos de las fiestas de los demás. Por ejemplo, hemos tenido muchos feriados largos este año y nosotros trabajamos muy bien, porque cuando la mayoría de los negocios cierran es cuando más trabajamos nosotros, cuando los otros están de fiesta nosotros estamos acá. Los feriados nos vinieron muy bien porque la gente en esos días come más, descansa, se reúne más, y eso en el rubro nuestro ayuda mucho”, destacó.

Por otra parte, sobre el tipo de clientes que ingresan a su local, el comerciante describió: “Acá entra tanto el que vive de un sueldo como el que tiene mucha plata y que vive en los countries. Yo me manejo con el que busca calidad porque lo mío no es barato, pero tenemos muy buena calidad y por eso viene gente con buen poder adquisitivo: vienen famosos, jugadores de fútbol, actores”.

En ese sentido, mientras envolvía un paquete de sándwiches, y sin apartarse de atrás del mostrador, Gutiérrez concluyó: “El de buen poder adquisitivo no repara en gastos. El que vive de un sueldo por ahí se ajusta un poco más ahora porque sino no llega a fin de mes; en vez de 3 docenas por ahí llevan 2. Porque por ahí el sueldo no les aumenta pero las cosas sí”.

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