Granja Tres Arroyos le volvió a dar vida a la ex planta de San Sebastián

La empresa avícola comenzó a operar hace una semana. En una primera etapa, realizará desde allí tareas de distribución de mercadería. Más adelante se montarán las líneas de producción.

14 de enero de 2011 - 00:00

 

La Presidenta, en 2010, en una visita a una de las planta de Tres Arroyos.

 

 

Finalmente, tras un largo proceso de reacondicionamiento, la emblemática planta de la ex avícola San Sebastián reabrió hace una semana sus puertas y reinició su producción tras más de ocho años de inactividad.

Pero quien la opera ahora es la Granja Tres Arroyos, que compró los establecimientos de la quebrada firma, entre ellos el ubicado en La Lonja, más precisamente en el kilómetro 42 de la ruta 8.

Si bien los nuevos dueños habían adquirido hace alrededor de dos años el establecimiento, recién ahora terminaron de cumplimentar la totalidad de las exigencias provinciales y municipales que tienen que ver con la correspondiente habilitación y el acatamiento de las normas medioambientales vigentes.

En una primera etapa, la avícola sólo desarrollará en Pilar tareas de distribución para luego volcarse, más adelante, a procesos productivos.

Además, en el marco del programa de Responsabilidad Social Empresarial (RSE) puesto en marcha el año pasado por el Municipio a través de un decreto, la Granja Tres Arroyos concretará un importante aporte a la comunidad en la que se encuentra inserta.

Concretamente, la empresa solventará la construcción del edificio donde funcionará el destacamento policial del barrio Pinazo. Por otra parte, llevará a cabo otros dos proyectos sociales en la zona e incorporará trabajadores que residan en el área de influencia de la planta.

 

Quiebra y resurrección

Con la reapertura de la ex San Sebastián, Tres Arroyos, que cuenta con más de 40 años de presencia en el mercado, reforzará su vínculo con el distrito ya que en el 2007 compró una planta en el Parque Industrial e instaló allí uno de sus eslabones de la cadena productiva.

Esta novedad se produce luego que el 10 de julio del 2006 el Juzgado Nacional de Primera Instancia en lo Comercial Nº 22, a cargo de la jueza Margarita Braga, decretara la quiebra de San Sebastián SA.

Luego, el 6 de noviembre de ese año salió a remate la planta de Pilar que contaba con 400 empleados y el 13 del mismo mes la de Colón, Provincia de Buenos Aires. En tanto, la planta de Moreno funciona como cooperativa, al igual que la de Santa Isabel, Entre Ríos, donde se faenan cerdos.

Más tarde, en diciembre del 2006, se frenó la subasta de la planta Pilar de la avícola porque no hubo oferentes. La base del remate era de 10 millones de pesos, pero no hubo empresas interesadas en adquirir la fábrica y hacerse cargo del pasivo.

Así, los trabajadores lograron más aire a su reclamo que pretendía lograr que el Estado expropiara la planta y se la entregara al personal mediante una cooperativa que formaron para tal fin.

Un año después, en diciembre del 2007, se anunció que los trabajadores del establecimiento avícola de La Lonja que permanecía tomado desde fines de 2006 recibieron el visto bueno de la legislatura bonaerense para que la planta pasara a sus manos.

Así lo decidió en aquel entonces el Senado provincial, luego de votar el proyecto de expropiación presentado por el senador pilarense José Molina. La propuesta, que había salido del Senado pero fue modificada por Diputados y por eso volvió a la cámara de origen, preveía el paso de la planta en quiebra, y que había sido sometida a un proceso de remate, a manos de los ex empleados que se constituyeron en la Cooperativa Nueva San Sebastián.

Sin embargo, la falta de financiamiento para poner en funcionamiento la planta faenadora de pollo por parte de los empleados habría hecho caer ese principio de solución y desembocado en la venta de la ex San Sebastián a la Granja Tres Arroyos.

 

 

Vehículo secuestrado
La Agencia de Recaudación de Buenos Aires (ARBA) retuvo ayer, en la localidad de Cariló, un vehículo de alta gama valuado en 175 mil pesos que adeuda al fisco 26.800 pesos de patente; y constató que en Villa Gesell una galería comercial y dos cabañas de lujo figuraban como terrenos baldíos, se informó oficialmente.

 

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