Soy mano

Cumpleaños

Por Redacción Pilar a Diario 24 de septiembre de 2022 - 08:35

Por Graciela Labale

 

“A mi edad,

ya no quiero

regalos ni promesas.

Que otros esperen el milagro

de la felicidad

sentados al costado de los días,

con los ojos cerrados

al paso fugaz

de la alegría.

Yo construyo mi vida

con esta mano

que en la oscuridad

aprendió a contar estrellas.” (Cumpleaños de Mariana Finochietto).

Con 72 en mano, cuento los años de vida y los de sobrevida, que el destino tenía reservados para mí, y que generosamente me regaló. Llamalo Dios, la Virgencita o los Santos, el Universo, la buena energía, la piedra de ya no me acuerdo dónde, la Pachamama, el Gauchito no legalizado, vaya saber qué, o todo junto. Un bello conjuro endiosado se complotó para que yo siga sumando cumpleaños y disfrutando, hoy por hoy, del máximo premio: la llegada de Antonia, mi nietita tan deseada y esperada, de la que encima dicen las buenas lenguas se parece a mí.

Para muchas personas cumplir años es un bajón, para mí, no. Es una fiesta. El número tampoco me deprime. Y sí son muchos y ya sé que nadie queda para semilla. Tengo plena conciencia de la finitud de la vida pero como aún me mueve el deseo, tengo la posibilidad de seguir haciendo proyectos y poder al menos intentar concretarlos. Pero no estoy sola en esto de seguir soñando y haciendo. Siempre intento bien rodearme para continuar sumando locuras. Soy una “veintenials” más, esto es, una persona nacida y criada en pleno siglo XX, y como diría mi amigo el Chino Méndez, transité casi todo de lo que dan cuenta los libros de historia acerca de lo sucedido en los últimos 50 años: sobreviví a una dictadura feroz, a una guerra “emborrachada”, a los Beatles, al rock and roll y a un tiempo en donde las palabras que empezaban con “P” estaban prohibidas. Supe de proscripciones y listas negras. Y como toda mujer contemporánea me fui abriendo pasos a los codazos. Pude formar una familia y llegar a un Pilar, muy distinto al actual, que me dio la oportunidad por ejemplo de que ustedes hoy estén leyendo una columna que tiene muchos años ya. Aquí crié a mis hijos, aquí conocí gente maravillosa y alguna que otra para el olvido. Y encima ahora, aquí, también recibí el título de abuela.

¿Será porque construí “mi vida con esta mano que en la oscuridad aprendió a contar estrellas”?

Sólo gratitud.

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar