Soy mano

¡Basta!

sábado, 10 de septiembre de 2022 · 08:05

Por Chino Méndez

“Quién sabe, Alicia, este país no estuvo hecho porque sí. Te vas a ir, vas a salir, pero te quedas ¿dónde más vas a ir? Y es que aquí sabes que el traba lenguas, trabalenguas. El asesino, te asesina. Y es mucho para ti. Se acabó ese juego que te hacía feliz”… (“Alicia en el país”, Charly García).

¿Hasta dónde puede soportarse el odio? Y digo hasta dónde que resulta lo mismo que decir hasta cuándo. Ya no se puede ser tolerante con los intolerantes, ya no. Las discusiones y debates sobre las diferentes propuestas se han reducido a un mismo discurso de odio hace un largo tiempo ya. Existen ámbitos en donde dar una opinión es meterse en un dilema enorme porque desde el otro lado parece tener más peso la reducción terrible del chamuyo dominante, y eso anula la posibilidad de todo tipo de debate. Son espacios en donde siempre el odio sobrevuela la atmósfera y sobresalen exclamaciones lúgubres que mandan a la horca todo tipo de argumentación.

No es éste el espacio para tomar alguna postura política, pero ¿qué pasaba si el tiro salía? ¿Será que se hubiesen hecho públicos los domicilios de periodistas y dirigentes que pregonan tanta ira? Yo no dudo que, en tal caso, la cuestión se hubiese ido indefectiblemente a la mierda.

¿Y es ahí, en la mierda, el lugar en donde muchos que piden bala quieren vivir? El goce de hacer trizas al prójimo, que piensa y siente diferente, es demencial. La patología de anular al otro nos está empujando hacia un precipicio más profundo de lo que creemos.

“Un río de cabezas aplastadas por el mismo pie” mientras la justicia se escuda en la democracia para seguir mirándola desde arriba.

Muchos que se indignan con el conflicto ruso-ucraniano se lamentan que la recámara de un revólver haya estado vacía y otros dudan del atentado… ¿A quiénes responden esos Señores que, detrás de la libertad de expresión, alimentan tanta repulsión? ¿Qué dirán si le pasa lo mismo a un candidato/a de otro color ideológico?

Mientras hay quienes se enfadan con la escasez de figuritas del mundial, yo me permito este intento de desahogo. La tristeza y la preocupación son enormes. Hablo como ciudadano y como padre. Quisieron matar a una mujer que es la Vicepresidenta, dos veces elegida Presidenta por el voto popular… ¡Basta, loco!

Porque mientras nos desquiciamos, el poder real brinda con Dom Perignon y, al mismo tiempo, un hijo nuestro aprende a odiar a su hermano.

“Despabílate amor, que el horror amanece”. (Mario Benedetti).

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