Soy mano

En algún lugar, en este mismo instante

Por Graciela Labale
sábado, 30 de julio de 2022 · 07:55

 

Las últimas semanas no dan respiro a los que habitamos este bello lugar del sur del mundo. La vida, que siempre merece ser vivida, se ha complicado para una gran mayoría entre la que me cuento y que está lejísimo de cualquier especulación financiera. Somos los famosos ciudadanos de a pie, los que no endeudamos el futuro ni fugamos guita extranjera, que poco sabemos de macroeconomía, de silo bolsas, de dólar blue o de súper ministros, aunque los suframos al momento de ver cómo cada vez se aleja más el asado dominguero del único poder que conocemos: el de un monedero empecinadamente flaco.

Hice una cuenta que hace mucho no hacía, dividí los pesos que cobré la última vez en concepto de jubilación por los 30 días del mes y el resultado fue $1.300 diarios. Menos mal que con 71 pirulos aún tengo energía y posibilidad de rebuscármela y sumar algún manguito más. Pero soy absolutamente consciente que son muchos los que no tienen la misma posibilidad y deben arreglarse con ese magro número o aún con menos.

Me cuesta ser optimista, pero no pensando en mí, no mirando mi ombligo, sino pensando en “nosotros” como colectivo social.

Me cuesta ser optimista cuando día a día veo a muchas laburantas, jefas de familia, remarla para parar la olla y que no pueden siquiera comprarse un par de zapatillas para ir prolijas a trabajar, a sus “negros” empleos, contratadas por esas mismas personas que ligeramente las llama “planeras” por recibir una ayuda del Estado.

Me cuesta ser optimista cuando un hombre acostumbrado a ruda tarea se avergüenza y hasta lagrimea por tener que estar en la cola para recibir una ración de comida en un comedor comunitario.

Me cuesta ser optimista cuando veo a una viejita dejar productos en la caja del súper porque no le alcanza para comprar todo lo que necesita.

Me cuesta ser optimista cuando hasta el más piojoso comerciante del barrio esconde mercadería por las dudas, no sea cosa que pierda una moneda.

Hoy me cuesta ser optimista, aunque siga teniendo, casi casi, el mismo espíritu de lucha de siempre.

 Disculpen queridos lectores y lectoras, no tengo un buen día.

“En algún lugar

con esta lluvia

y con este frío

una madre cierra

la alacena

sin saber

cómo decirle

a sus hijos

que hoy no se cena.

Y entonces en ese instante

la suma de todos los progresos

de la humanidad es igual

a cero”.
Nina Ferrari (Escritora argentina, nacida en 1983, vive en Moreno, Provincia. de Bs. As)

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