Soy mano

El día que dejamos de bailar lentos

sábado, 4 de junio de 2022 · 07:58

Por Víctor Koprivsek

Un querido amigo, Marcelo Laffitte, me dijo la última vez que nos vimos, un domingo a media mañana frente al Hospital Austral: “Hay que pensar lo que estamos pensando”. Inmediatamente lo anoté para compartirlo.

Los pensamientos nos condicionan, pueden, en verdad, crear climas imaginarios, pero tan reales como el azul del cielo. Los pensamientos edifican el día y la noche, ocupan un espacio de tiempo en nuestras cabezas que se traslada al hacer cotidiano, o al “no hacer cotidiano”.

Los pensamientos pueden darte impulso y paralizarte. Decididamente te proyectan hacia donde quieras ir. ¿Dónde te gustaría? ¿Hacia qué destino y con qué propósito te gustaría ir? Es la mente la que produce esos pensamientos, ¿como consecuencia de qué?

¿Te pusiste a pensar cuál es el alimento que le das a tu cabeza? ¿Con qué la llenás?

Qué miramos en nuestros celulares, la tele, la compu, la calle. ¿Qué charlamos en la vereda? Parece absurdo el repaso, pero viene al caso de esta frase que me dijo mi amigo: “Hay que pensar lo que estamos pensando”.

¿Qué consumen los jóvenes? ¿Qué miran nuestras abuelas y abuelos? ¿Frente a qué pantalla pasan sus horas, mirando qué canal, leyendo qué?

Saliendo de la pandemia, algo mundial que aún no se terminó de estabilizar, incluso se sabe que algunas fronteras de países no están del todo abiertas, que siguen las restricciones, los permisos, en fin.

Puertas adentro, la gente mayor de la familia ¿cómo quedó? Y los más pibes, todo este maremoto ¿cómo afectó sus pensamientos?

Preocupaciones, miedos, ansiedades. Te diría, sin ser psicólogo, que es lógico. Hemos pasado por mucho en los últimos años.

Para cerrar este Soy Mano, me viene a la mente el día en que dejamos de bailar lentos. Comprendí temprano la pérdida. Algo muy grande quedaba en el camino. Se perdió mucho.

Quien sabe, tal vez fue el comienzo de todas las tragedias. 

       

Comentarios

5/6/2022 | 18:44
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Todos recordamos los lentos con cariño y nostalgia, pero pueden revivirlos y apasionarlos aprendiendo y bailando Tango, dónde el abrazo siempre está presente en cada melodía. Saludos afectuosos.