Soy mano

Pascua

domingo, 17 de abril de 2022 · 08:12

Por Chino Méndez

Después de la pandemia inacabable, los pulmones de la Patria continúan sin respirar. Sobre el aire escurridizo e intangible viaja una certeza de hartazgo que golpea con sus cristales molidos el tacto de todas las esquinas. Porque mientras en la política los de un lado abren los brazos como excusándose de los horrores de otra gestión y a los del otro bando, increíblemente, les da la cara para indignarse, han surgido personajes caricaturescos que portan un odio despeinado en marketinera y peligrosa consonancia con la rabia de muchos que ya no soportan más a nadie. Lo único que al parecer se mantiene estable en este país es la banca usurera y el inconmovible apetito voraz de los Señores dueños del morfi, la industria alimenticia que calcula en verde a la hora de ganar más y más. Y así el aire, que debería circular entre alvéolos, va llenando el espacio vacío en los estómagos.

¿Alguien puede creer que un país que produce alimentos para 400 millones de seres humanos no pueda alimentar decentemente a 40? ¿Dejaron de ganar los productores durante la pandemia? ¿Cuánto ganan ahora? Y en el pasamano supermercadista de capitales extranjeros, ¿qué porcentaje se les permite ganar anualmente en sus países de origen y cuáles son sus márgenes acá? ¿Cómo negocian los sueldos de sus empleados?

Mientras golpea el silencio murmurante, el hambre nos muerde las espaldas y todes nos quedamos mudos ante la perplejidad de un futuro que se dedica a respirar su muerte.

Para muchos, este domingo se festeja la resurrección de un Cristo crucificado. No sé qué tendrá que ver un huevo de chocolate, pero están carísimos. Y se me ocurre que los conejos de pascua están haciendo filas en verdulerías en donde las zanahorias cuesten un mango menos. La fe es algo valioso e intransferible, pero a este pueblo le viene faltando el pan nuestro, ese de harina, de miga, el nuestro, como diría Benedetti.

El Padre Mujica reclamaría algo así como “que dejen de cuestionarse qué es lo van a hacer con los pobres y empiecen a pensar cómo van a repartir la riqueza” ¿O es que sólo debemos permanecer en ascuas y de rodillas rezando, acaso, por la multiplicación de los peces?

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