Claudia Piñeiro

“El teatro es un texto vivo que no se termina de completar nunca”

La autora radicada en Del Viso acaba de editar “Cuánto vale una heladera”, donde reúne las seis obras de teatro que escribió paralelamente a sus novelas.
domingo, 4 de julio de 2021 · 00:05

En “Cuánto vale una heladera”, recientemente editado por Alfaguara, la escritora Claudia Piñeiro reúne las seis obras de teatro que escribió en forma paralela a su trabajo como novelista y explora, más allá de los géneros, los límites difusos y el diálogo entre la tragedia y la comedia.

“Me gusta manejar un concepto de humor cercano a esa idea que tiene Pirandello: algo que nos hace reír e inmediatamente nos pone a reflexionar sobre por qué nos reímos de semejante barbaridad”, dice.

En el prólogo que escribió para reeditar las obras en la editorial que publica sus trabajos desde hace algunos años, Piñeiro confiesa que ir al teatro es una de las actividades que más disfruta en la vida: “Podría sumar a la lista cada uno de los pequeños actos que realizamos mientras esperamos que se apaguen las luces y comience la función. Una ceremonia casi religiosa ya antes de que aparezca un actor sobre el escenario, diga las palabras reservadas para él y la magia comience. Si la obra es buena, mejor. Sino, la ceremonia igual tendrá lugar. Porque allí están ellos, para decir su palabra, y nosotros en la butaca para recibirla”.

Durante la pandemia, se abrió una cuenta en una plataforma de streaming para poder ver obras y participó de encuentros virtuales pero asume que no es lo mismo: “Falta la ceremonia”. Pero advierte que, de a poco, algunas cosas vuelven a la normalidad. La autora de “Catedrales” y “Tuya” está entusiasmada porque retomará la rutina de charlas y presentaciones en el exterior cuando en pocos días viaje a España, invitada a la Semana Negra de Gijón como finalista del Premio Dashiell Hammett 2021 de novela.

-¿Por qué decidiste editar todas las obras juntas?
- Escribí las obras de teatro en forma paralela a las novelas. Me suelen llamar de distintos puntos del país por mis obras para interpretarlas y yo termino mandando un archivo de Word. El teatro tiene la instancia de la representación y el de la escritura, una obra es el inicio del proceso de representación. Me interesó que se editara porque me parece bueno retomar la lectura de teatro, que antes se leía más, hay una cantidad inmensa de autores que tienen una escritura muy literaria. Más allá de quién quiera representar estas obras, me interesaba que los lectores se pudieran acercar a los textos.

-En el prólogo citás a Peter Brooke: “El teatro es un arte autodestructivo que empieza a morir desde el primer día”. ¿Qué es, para vos, aquello que empieza a morir?

- El teatro empieza a morir porque es un instante. Después de haber representado varias, me di cuenta de que hay un fetiche que dice que la segunda representación es la peor. Las obras de este libro fueron representadas por varios directores y sé que muchas fueron interpretadas por compañías que no conozco. El teatro se enciende y se apaga, eso es mágico. Que estén en un libro les da cierta permanencia.

-¿Cómo te involucrás, como autora, en las representaciones?

- La obra de teatro, y los guiones también, te sacan de la soledad. Si bien estás sola en el momento de la escritura, si te relacionás con el director, hay una retroalimentación. El director hace comentarios, el autor va a los ensayos y escucha a un actor que dice `tengo papas en la boca´, porque no puede pronunciar bien el parlamento. Entonces hago cambios. O no. Hay muchas cosas que se le suman a una obra a partir de esa comunicación grupal. En casi todos los estrenos, tuve mucha relación con los directores y los elencos. Con algunos más y a otros, en cambio, les gusta mostrar solo los últimos ensayos. El teatro es un texto vivo que no se termina de completar nunca.

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