Soy mano

Un mundo de sensaciones

domingo, 28 de febrero de 2021 · 08:22


Por Graciela Labale


Eso, eso, un mundo de sensaciones es lo que una llega a vivir, a veces, en un mismo día.
Prender la radio y escuchar que hubo un nuevo femicidio y que en el curso del año hay más mujeres asesinadas que días transcurridos, forma parte del horror cotidiano. Con el dolor de ver que las acciones no están a la altura de las circunstancias. Que seguimos penando en la búsqueda de soluciones, que el Estado y todos sus poderes más las fuerzas de seguridad que continúan manejados patriarcalmente, deberían dar, mientras las víctimas de violencia de género siguen tan desprotegidas como siempre. Mucho marketing, ningún control y escaso acompañamiento que debería funcionar las 24 horas del día y los 365 días del año. Con el 144, el 911, más el buen trabajo que hacen algunas personas en lo individual, lo sabemos, no alcanza. Hacen falta firmes y dinámicas políticas de Estado que se actualicen a cada paso ante la emergencia en violencia que estamos viviendo.
Pasar por el hospital inevitablemente, ya que vivo a la vuelta, y observar la espera desesperada de de los familiares, sentados en las veredas, a veces llorando, quienes quieren saber qué sucede con su gente internada y que deberían recibir información de parte de gente amorosamente preparada para eso, cosa que muchas veces no sucede. También sé que se hace lo que se puede, con lo poco que hay y que el personal de salud está extenuado a esta altura de la pandemia.
Ver más debates en redes que acciones concretas en el ámbito educativo que se relaja cada día un poco más con respecto a las medidas tomadas ante un inicio de clases incierto sin saber a ciencia cierta cómo será en las condiciones que está la mayoría de las escuelas. Y encima con una población que también ha relajado los cuidados. Sólo con mirar por la ventana alcanza para ver la gente que pasa sin barbijo y sin respeto por la distancia social. Más los vacunados vip o los privatizados y muchos etcétera más.
Pero en este mundo de sensaciones, a veces extraño y en ocasiones doloroso, pasa de todo y también hay lugar para lo bueno y para agradecer. 
Que una mujer querida y maravillosa te rastree después de unos 20 años, sin saber nada la una de la otra, con el solo objetivo de agradecer ese tiempo compartido y devolver lo que siente que debe devolver a cambio de lo que dice haber recibido de bueno en su momento, saber que estoy a días de recibir la 1ª dosis de vacuna que gracias a los cuidados del grupo responsable del operativo no pude darme en la fecha que correspondía y que me permitirá arrancar con la cuenta regresiva para volver a lo mío, contar con manos laboriosas y personas solidarias que se multiplican por acá y por allá y por último haber recibido el resultado de una biopsia que dio como “benigno” alguito que me sacaron, compensa todo lo que me hacer renegar día a día aunque nunca lo pueda dejar de lado. Sólo me queda agradecer y alegrarme de poder seguir el sueño de que alguna vez podamos derrotar a  la desesperanza.
 

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