Soy mano

Frazada corta (se va la tercera)

sábado, 9 de enero de 2021 · 07:36

Por Chino Méndez 


Mis amigos y camaradas de especie han ido muy lejos con sus líricas y la delicada altura en donde sus líneas, que tal vez generaron algún escozor, han esparcido en el aire ciertas cuestiones que siempre serán necesario enumerar.
Aquí vengo yo con mi versión. Primero quiero decir que el mundo fue hecho con frazada corta, mientras algunos se amparan en la dicha templada de su posición otros permanecen en la intemperie del planeta juntando pelusas para abrigarse. Bella y generosa tierra que en muchas ocasiones destierra a sus mejores labriegos cuando los peces gordos no se conforman con ser los dueños del agua.
Frazada corta el modo humano de desproporcionar con decimales el milagro de la maravilla. En fin...
Por otro lado todos hemos sabido brindar calor a alguien para andar corto de mangas con uno mismo. O viceversa ¿Cuántas personas conocés que le hablan al espejo y sin embargo son chicatos del alma? 
Así parece señores, vivimos en una realidad cada vez más fragmentada a merced de las tijeras propias y ajenas. Tapando un lado para descubrir otro, mostrando alguito para esconder algo.
Y hablando de escondidas, vivo sobre la calle Mariano Acosta, ahí se divide La Alborada y Barrio Sarmiento. Hace dos o tres años a alguien se le ocurrió tirar piedras, cemento y tosca, esto no logró que se sigan produciendo pozos, lo que sí logró es que con cada auto que pase, la tierra se convierta en una nube que hasta el cielo tapa. Los que vivimos allí sabemos muy bien vivir de las apariencias, el vecino de a dos casas de la tuya aparentemente te puede estar saludando o quizás esté rascándose la cabeza. Los perros, todos de color tierra, confundidos, le ladran a plantas que se mueven con el viento. Y si salís de la Pelopincho a tomar sol, al instante, se forman hilitos oscuros descendientes de tu cabeza. Hasta el otro día me confundí de hijo de lo que no se ve. El polvo se te mete adentro de la casa y hasta en el torrente sanguíneo. Eso sí, el mismo cráneo que hace unos años esparció tan maléfica mezcla también le puso unas tortugas amarillas plásticas como reductores de velocidad. Frazada corta. Cortina, persiana y burlete también. Y bueno amigos y amigas, aunque no pueda escribirse el final de los males, seguiremos luchando largo contra lo corto. Sería de cobardes conformarnos y dejar de denunciar la ausencia de todos los 5 que siempre faltan para el peso. 

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Indiferencia

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