Son Mano

El susurro mágico de las constelaciones

sábado, 1 de agosto de 2020 · 07:35

Por Víctor Koprivsek 

Te imagino, hoy que no te veo, cargando con tu incertidumbre hecha un ovillo, rearmándote para asumir el día. 
La ciudad, crujiente en su rechinar de angustias, guarda en sus entrañas las luces y las sombras, los espejos.
El entusiasmo y las expectativas son verdaderas joyas de un valor perdido. Menos mal que en el cielo del poniente la solidaridad equilibra la balanza y pone fichas en la Fe.
Ahueca tu mano para sentir la frescura del agua que calma la sed. Dale lugar a aquello que, ahora más que nunca, todavía y pese a todo sigue en pie. 
Hoy cumple años Del Viso, hay nombres que llegan para que no olvidemos aquello que se extraña: la sonrisa de Juan Carlos Hermida, la autoridad de don Pepe Placánica, doña Olga y su andar.
Es que siempre rescato a los mayores que me tendieron su mano. La gratitud es un código que no se rompe.
Mi pluma, que sale de los teclados en madrugada, que repica entre pantallas y tecnologías, siempre tendrá un lugar reservado para quienes vienen desde antes, luchando las mismas luchas, intentando sanar heridas.
Hay andenes, hay veredas, hay patios, que aun te esperan para celebrar el encuentro con la vida. 
Y en las resonancias del presente, el eco del piberío es un puñado de pájaros que no dejan de cantar. 
El otro día vi pasar, en el relato de un vecino delviseño conocido por todos como “Oveja”, a un grupito de amigos que salía corriendo de la Escuela 10, cruzando a toda marcha la estación de trenes para no perderse un capítulo de “El Zorro”, en la única televisión que había, en el boliche de don Suarez. Un gallego que todos los mediodías los esperaba con una picadita, mientras el silencio de la siesta empezaba a estirarse entre las casas esparcidas en los orígenes del barrio.
Solo hay que tener el oído atento para atrapar el susurro mágico de las constelaciones.

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