Soy mano

Abecedario pa’ la ocasión y un poema sencillo

Por Graciela Labale
sábado, 6 de junio de 2020 · 08:35

¿Se dieron cuenta la cantidad de palabras que se hicieron habituales en estos más de 80 días de encierro? Y otras, las de siempre, pero que se han resignificado. Vale el ejemplo de “levadura”, ¿quién no ha intentado hacer pan aunque sea para entretenerse? Enamorada eternamente de las palabras y por estar con algún que otro tiempo libre, jaja, se me dio por hacer un abecedario aplicado a la situación. Seguro, cada uno tendrá las suyas y puede agregarlas, si tienen ganas.
Esta pesadilla alguna vez terminará pero las palabras quedarán por siempre. Ahí va.
A: aislamiento, alfajor, acostumbramiento, abrigo, añoranza, amargura, asombro, amigos, abrazos, ahijados, alcohol (en gel o bebestible), anti (todo) alivio.
B: bicicleta (fija), baldear, barbijos, Biblioteca (Palabras del Alma), bolsones, bardear, boludos, Bolsonaro.
C: contagio, cuarentena, curva, computadora, celular, covid, coronavirus, camas, conferencia, cinismo, cuerpos, cura, comedores, codo, canas, cuidate.
Ch: chocolates, charlas, chantas, Chile.
D: distancia, dieta, descanso, dormir, dolor, depresión, depilación, desocupación, desinfectar, detectar, desigualdad, DNU.
E: extrañar, esperanza, enojo, estupidez, enfermeros, epidemiólogos
F: filminas, familia, fiaca, fallecidos, fiebre, Fernández, Fundación (PIBES), frazadas, frío, FEMICIDIOS.
G: gula, golosinas, guisos.
H: hisopados, hijos, humanidad, hambre.
 I: ilusión, insomnio, infectólogos, infectados, IntegrArte,  incertidumbre.
 J: jugar, juzgar, juntadas.
K: kilombo, Kicillof.
L: lavado (de manos), Lavandina, largo, levadura, leche, libros, Larreta.
Ll: llorar.
M: miedo, música, molestia, merenderos, mentiras, marginalidad, mates (solitarios), mercadería, médicos.
N: nadies (los), nostalgia, necedad, negativo.
Ñ: ñoquis.
O: ollas (populares), odiadores.
P: peste, pandemia, pelo, pelis, positivo, pueblo, pan.
Q: queso, químicos.
R: resistir, redes, respiradores.
S: salud, sanitizar, suspirar.
T: termómetro, terapia, tristeza, trabajadoras sociales (inmensas).
U: unidad.
V: víctimas, voluntad, villas.
W: whisky (por qué no!)
X: xilofón (por si se te da por aprender un instrumento, jaaa)
Y: yerba, yuyos.
Z: zapatillas, zapatos (se necesitan para quien no tiene)
Y por qué no terminar con un poema que nos acaricie: “Quiero un poema sencillo y bueno como el pan, caliente y oloroso con ese olor de gente, de harina, de manos amasando y de un gran fuego rojo en el cielo del horno. Quiero decirte: Ven, mi pan es tuyo ¿no ves qué manos lo amasaron? ¿no ves que un mismo amor lo ha cocido
y que mis manos y las tuyas estuvieron juntas en la panadería? ¿No ves que venimos amasando pan desde el primer grano que sembramos? Ven: compartamos el pan y la esperanza aunque el dolor sea largo y la angustia infinita.”*
* Quiero un poema sencillo y bueno- Michèle Najlis
 

Comentarios

6/6/2020 | 15:33
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Felicitaciones Graciela! Muy ocurrente lo del abecedario, y hermoso el poema elegido.