Soy mano

Lo importante

Por Víctor Koprivsek
sábado, 9 de mayo de 2020 · 07:58

Viste que hace mucho que no nos veíamos. Y cómo se te extraña che. El otro día que pasé por tu casa, como tantas veces, si vivimos enfrente, vecinos de toda la vida; cuando te vi de lejos qué contento me puse. Es que ya se estaba complicando no saber nada de vos, lógicamente que con 89 pirulos recién cumplidos hay que cuidarse el doble. 
Y, cuando me viste, cómo se te llenó la cara de una sonrisa que, vaya si fue hermosa de ver desde la vereda, viejita, con el sol de frente. No digo que uno pega onda con todos los vecinos del barrio, pero, viste que hay personas que, no sé, es su saludo el que te falta.
Igual está bien la cuarentena, los números cantan.   
Y vos, amigo. Me llamaste tan contento ayer para mostrarme cómo estaba quedando tu casa, con tanto orgullo. Hace como cinco años que la vienen construyendo. Qué parrilla tan copada, che. Ya la vamos a estrenar cuando esto pase. 
Te quiero agradecer por esa videollamada, me hiciste sentir un privilegiado, che. Verte la cara de alegría por compartirme eso que están pudiendo construir con tu compañera, a puro esfuerzo. A puro esfuerzo.
Parece un poco meloso ¿no? Como un caramelo pegajoso, una porción de algo muy dulce y cursi, contar estás cosas, ocupar una columna para describir algo tan, tan… ¿común?
Pero, por estos días, lo pequeño y sencillo, lo común, eso que flota en los pliegues de la vida y pareciera imperceptible, eso, es lo que sostiene mi existencia.
Casi que puedo sentir el vaivén de estar a flote. De no quebrar. Es una estructura fuerte el amor, los afectos, el extrañar al otro.
No sé si les pasó a ustedes, ojalá que sí, ¿notaron la mirada de nuestros viejos cuando les llevamos las cosas que necesitan? los víveres, artículos de limpieza, carne, cosas de la verdulería. 
-No salgas viejita, yo te traigo. Dice el hijo o la hija y ellos se sienten queridos loco, se sienten mimados. 
¿Acaso hay algo mejor que sentirse amado por la persona que uno trajo al mundo? 
¡Cuántos andamios nos sostienen! Gestos tan pequeños… bah, eso nos hicieron creer. Que era poco un abrazo, que era poco un “buenos días”, un “te quiero ma”, un “te extraño”. 
Nos hicieron creer que no valemos nada, que los viejos no valen nada. Hasta intentan hacernos creer que los pibes con capacidades especiales no valen la cobertura de una obra social.
Hay un montón de acompañantes terapéuticos, de profesionales de la salud mental, que están bancando la parada. Y están sosteniendo la vida.
LA VIDA, QUE ES MÁS IMPORTANTE QUE TODO.


 

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