A pocos días de cumplirse los 200 años de la Firma del Tratado del Pilar, el Municipio ultima detalles para lo que promete ser una verdadera fiesta a la que, al parecer, no le faltará ningún ingrediente.
A pocos días de cumplirse los 200 años de la Firma del Tratado del Pilar, el Municipio ultima detalles para lo que promete ser una verdadera fiesta a la que, al parecer, no le faltará ningún ingrediente.
La cita es este domingo 23 de febrero y las actividades alusivas al acontecimiento que le adjudicó al partido su condición de Cuna del Federalismo comenzarán a las 9 de la mañana en la plaza 12 de Octubre de Pilar, con el desfile cívico y de centros tradicionalistas del cual serán parte distintas instituciones locales. También allí, autoridades descubrirán una placa conmemorativa en el monumento del Tratado.
Hacia la tarde, los festejos se mudarán al microestadio municipal “Ricardo Rusticucci” donde desde las 17.30 los asistentes podrán disfrutar de un mirador aéreo y un show con acrobacias.
Después, a las 20, será el turno del reconocido historiador Felipe Pigna que presentará la historia de Pilar, con una reseña de lo que significó tanto para el país como para el distrito la Firma del Tratado.
La jornada de celebración terminará a puro ritmo, de la mano de la banda de cumbia “Los Totora” que hará bailar a los pilarenses con sus clásicos.
Historia
Ya pasaron dos siglos desde que, en una incipiente ciudad de Pilar, los gobernadores de Santa Fe (Estanislao López), de Entre Ríos (Francisco Ramírez) y su par de Buenos Aires (Manuel de Sarratea), suscribieron al tratado que puso fin a la guerra entre el Litoral y Buenos Aires, sentando las bases para una organización federal de las Provincias Unidas.
Reconocido en la Constitución de 1853 como uno de los “pactos preexistentes”, el Tratado del Pilar fue exaltado o mirado de reojo de acuerdo al pensamiento de época, aunque un aspecto es innegable: es parte del ADN pilarense.
Son muchos los historiadores que reivindican al Tratado como un intento de pacificación nacional, un paso fundamental para la unión del país, por más que su firma no logró detener las luchas internas.
