Soy mano

El Diego

domingo, 29 de noviembre de 2020 · 00:25

Por Víctor Koprivsek 

Los rengos, los rotos, las doñas, las tías futboleras, los del Bajo Flores, las bosteras, los millo, los napolitanos, los de Gimnasia y Esgrima de La Plata y las de Mandiyú de Corrientes, los de la Casa Rosada y los de las casas sin techo, los niños, las viudas, en Brasil, en China, en los Emiratos Árabes, pero sobre todo en Villa Fiorito, en sillas de rueda, en limusinas, en la esquina del barrio, en Recoleta, a 4 mil metros de altura y en los subsuelos, en todos los rincones. La fila interminable de camisetas transpiradas, la celeste y blanca pegada al cuerpo, tatuada en el corazón, nunca te escuchamos decir algo malo de nuestro país, tu patria. Quien llega tan hondo en el sentir del pueblo, quien arranca sonrisas hasta las lágrimas, quien tanto vivió e hizo vivir tanto a otros, quien repartió felicidad a millones de almas e hizo que se abracen unos con otros dando saltos de alegría, barrilete cósmico, pelusa, marciano, extraterrestre, el más mortal de los dioses. Nunca dejaste de ser el Diego por más que te pusieran mil apodos. Tu copa del mundo fue el amor de los humildes, esas y esos que no tienen nada salvo la esperanza que alzaste una vez y para siempre. Tus palabras fueron como truenos, no tenías que hablar y sin embargo desde el altar del triunfo llamaste a la injusticia por su nombre, rebelde hasta el final pero no con los de abajo, ahí fuiste siempre solidario, supiste detener el mundo cuando un compañero estaba en la mala.
Cientos de historias germinan al pie de los caminos, partidos a beneficios que no salieron en la tele, donaciones a hospitales que no publicó ningún diario. Te hicieron canciones que vos también cantaste, con Los Piojos, Calamaro, Fito, Manu Chao, Peteco, el Potro. Te reíste con Putín, abrazaste a Fidel, viajaste en tren con Chávez, escuchaste a Néstor y bancaste a Cristina, te besaste con el Cani, alzaste al Goyco, le diste el pase de gol a tantos, hiciste el mejor gol del mundo y también lloraste frente a todos, amaste el fútbol y dejaste frases inolvidables: “Me cortaron las piernas”; “Cuando dicen que soy Dios yo respondo que están equivocados: soy un simple jugador de fútbol. Dios es Dios y yo soy Diego”; “Yo nunca quise ser un ejemplo, si quieren un ejemplo búsquenlo en su casa”; “Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha”; “Yo no soy ningún mago: los magos son los que están en Fiorito porque viven con mil pesos por mes”; “Cuando entré al Vaticano y vi todo ese oro me convertí en una bola de fuego”; “¿Cómo hice el gol? Lo hizo la mano de Dios”; “Soy un jugador que le ha dado alegría a la gente y con eso me basta y me sobra”.

2
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62%
Satisfacción
12%
Esperanza
0%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
25%
Indiferencia

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