Soy mano

Vamos las pibas!!!

miércoles, 11 de noviembre de 2020 · 07:38

Tras el referéndum en Chile, vi una y otra vez las imágenes de las pibas en Santiago saltando los molinetes, iniciando así las protestas que por varios días, y poco antes de la pandemia, ganaron las calles, sin achicarse ni un poquito a la cruel represión de los “Pacos”. También recordé a otra chilena, Camila Vallejos, reclamando por una universidad pública, laica y gratuita e igualdad de posibilidades para todas. Y vi las calles de nuestro país convertidas en una marea verde exigiendo aborto legal, seguro y gratuito u otras, marcadas por la tristeza, tras los femicidios al grito de NI UNA MENOS. Casualmente, por estos días, llegó a mis manos el trabajo escolar de una chica de 18 que está terminando el secundario, a través de su orgullosa abuela. Y vuelvo a sacarme el sombrero: las pibas, siempre las pibas! Gracias Delfi.
“Que el privilegio no te nuble la empatía”, por Delfina Hernández Guevara.
“El 90% de los que nacen pobres mueren pobres por más esfuerzo que hagan, el 90% de los que nacen ricos mueren ricos independientemente de que hagan o no mérito para ello”. Joseph Stiglitz.
Imaginate tener que negar tu domicilio para conseguir trabajo, imaginate estudiar sin una mesa o lugar para sentarte, imaginate ir a la escuela con el estómago vacío, imaginate no poder comprar el medicamento que necesitan tus hijos.
La meritocracia oculta racismo e injusticia social y se desliga de la desigualdad y la falta de oportunidades. 
Por sobre todas las cosas, se pone en una postura en la cual juzga a todos aquellos que no encajan en su ideología, y decide quién merece y quién no... Los reportes científicos confirman que aún con todo el esfuerzo, el 74% de las personas que nacen en pobreza en México nunca salen de ella. Por el otro lado, con o sin ganas, aquellos que nacen ricos no sólo casi nunca pierden su posición, sino que también heredan el privilegio a sus hijos. Es decir, los orígenes socioeconómicos están estrechamente ligados a los destinos”, afirma Alice Krozer.
No hay día en el que pase por el semáforo y no piense en los nenes que piden monedas y vea la suerte que tuve en mi infancia. Una infancia con derechos y el amor de una familia. Crecí en el privilegio, sin hacer ningún mérito ni esfuerzo, de tener un plato de comida, un techo, una obra social, juguetes, tiempo de juego, ir al jardín, educación,  ropa calentita cuando hace frío, agua potable para tomar. 
Por sobre todo, y no menos importante, tuve siempre el amor y motivación de una familia, diciéndome qué lindo dibujito, diciéndome que sí puedo. Todos nos merecemos oportunidades ya sea económicas o afectivas, porque crecer creyendo que somos capaces y que sí podemos, también es una oportunidad. 
Es evidente que un niño que crece sin las necesidades básicas satisfechas, no tiene las mismas oportunidades  que tengo yo. ¿Por qué? Porque yo sí nací en un lugar donde tuve esos derechos, no hice ningún esfuerzo por conseguirlos, estaría siendo muy hipócrita si digo que a mi “No me regalaron nada”, no elegí tenerlos, así como tampoco eligen no tenerlos, los niños que se crían llenos de carencias…
“Los padres que tienen dinero pueden dar a sus hijos más oportunidades educativas. Las sociedades que reducen la desigualdad de oportunidades han hecho más esfuerzos para convertir la educación pública en una herramienta igualitaria, empezando por la educación preescolar”. Joseph Stiglitz
Esto tiene que cambiar, las posibilidades de educación, trabajo, estudio, afecto e ingresos deben ser igual de accesibles para todos los sectores sociales, ahí está la clave. Es deshumanizante y egoísta pensar en que hay alguien que no se merece las mismas oportunidades por no arrancar desde el mismo lugar, ¿Por qué? Porque aquel punto de inicio determina más nuestro futuro de lo que podamos hacer en nuestro camino porque es claro que no hay una igualdad de oportunidades, entonces los que llegan, los que sí tenemos oportunidades, demos una mano a los que no pueden, hagámosle el camino más fácil. No determinemos quién merece más y o quien menos”.
 

3
3
44%
Satisfacción
22%
Esperanza
11%
Bronca
0%
Tristeza
0%
Incertidumbre
22%
Indiferencia

Comentarios