“Hoy me levanto, otro día siendo mujer
desayuno con otra muerta más por la tv
Que su pollera, que era fiestera y su asesino ¿qué?
Me voy de mi casa, quién sabe si podré volver
Solo quiero caminar en paz, dejá de chiflar
Que nos paren de matar! / No quiero correr más
Por mis hermanas voy a luchar
Porque vivas nos quiero, libres, sin miedo
Vivas nos quiero, libres, sin miedo de ser lo que quieras ser
Voy a vestirme como quiera, con jean o con pollera
Y voy a luchar por el aborto legal
para que mis sororas no mueran más en manos de este sistema que nos condena / Vamos a gritar en nombre de las que ya no están
Vivas nos quiero, libres, sin miedo
Vivas nos quiero, libres, sin miedo de ser lo que quieras ser
Yo soy mi dueña aunque todavía no lo entiendas
Ya no voy a correr, porque juntas vamos a vencer
Vivas nos quiero, libres, sin miedo… “(Libres de Mora Navarro).
Las canciones, las poesías siempre salvan, siempre ayudan a seguir en momentos donde la oscuridad parece teñirlo todo.
Cuatro femicidios en 48 horas, en un fin de semana fatal, una mujer asesinada cada 12 horas.
Al mismo tiempo, por acá nomás, el sábado pasado, una vecina de Manzone, que por milagro se recupera lentamente en el Hospital de Pilar, es atacada por una ex pareja a mazazos en la cabeza, quien creyéndola muerta se suicida, el muy cobarde, como siempre, volviendo a victimizarse. Dos pibas de 22 años, estudiantes del profesorado Nº 51 son manoseadas por un abusador cuando salían de cursar, por la noche, en la sede que funciona en la Escuela Media Nº 8. A otra vecina, esta vez en la calle Fournier de Villa Verde, a las 6 de la mañana, intentan subirla a la fuerza a un auto, ¿violencia sexual?, ¿trata de personas?... quién sabe. Gritó, corrió y pudo entrar a la casa de unos amigos, se salvó. Pocos días antes una mujer pilarense muere por aborto clandestino.
Una joven wichí del Chaco es víctima de femicidio a manos de una ex pareja que poco tiempo antes se sacaba fotos golpeándola y arrancándole los dientes, hecho éste muy poco difundido, claro, no pasó en la Capital, ni en el conurbano, ni siquiera en la Pampa Húmeda, entonces ¿a quién le importa?
Ante todo este horror, sólo queda unirnos cada vez más para exigir a los gobiernos nacionales, provinciales y municipales un mayor presupuesto para prevenir, educar, atender, controlar que se cumplan las medidas de restricción, que haya más servicios de salud mental gratuitos con guardias de 24 horas para acompañar a las mujeres víctimas de violencia, contener a las familias, en especial a los niños que quedan huérfanos y, por supuesto, seguir gritando cada vez más fuerte paren de matarnos, Ni Una Menos, vivas y libres nos queremos.




