Soy mano

Un “de todo”

Por Graciela Labale

Por Redacción Pilar a Diario 25 de mayo de 2019 - 00:00

Un poco de todo esta semana, este mes, esta vida. Así son las cosas, emociones encontradas, vivencias diversas, sonrisas, bronca, lágrimas, tristeza e indignación. Por eso el título de hoy.
Desde un paseo por buena parte de la historia del país con la visita a la Quinta 17 de Octubre en San Vicente en muy buena compañía, un apurado viaje de capacitación a Pergamino con regreso en grúa, hasta organizar una semana llena de eventos personales y de los otros con alguna comidita familiar en el medio o mates con las compañeras de ruta, “de todo”, sí “de todo”, como nos pasa “a todos”.
Del asombro por tanta agresión innecesaria, a la admiración hacia mi amigo Hernán Nemi que recibiera una merecida distinción, de la tristeza por el hambre cotidiano o un sistema de salud que condena a los más vulnerables, al espanto por ese miserable e inclasificable que quema a dos personas en situación de calle mientras dormía bajo el puente de General Paz y Juan B. Alberdi, mientras lo filman y “todos” ríen, total esas personas para ellos valen menos que el fósforo que usaron, al horror de lo que pudo evitarse, salvo en estos tiempos de tanta impunidad.
Lo del horror apunta a lo ocurrido en San Miguel del Monte. Y siempre las palabras, iluminando o confundiendo. Aclaremos un poco.
Lo sucedido a los cuatros jóvenes asesinados: Aníbal Suárez, de 22 años, Gonzalo Domínguez de 14, Danilo Sansone y Camila López de 13; y a Rocío de 14 que aún lucha por su vida, es una masacre no una tragedia.
Según el diccionario “tragedia” es un suceso de la vida real de consecuencias irreparables, una catástrofe, una fatalidad, infortunio o desdicha; una “masacre” es una matanza conjunta de varias personas por lo general indefensas. Y fue “masacre” porque sin que medie una advertencia por parte de los policías, se le disparó a un grupo de pibes y pibas humildes, indefensos, que iban a la escuela, a los que les gustaba el rap y el skate y que disfrutaban de una vuelta en auto como hacen muchos en un pueblo de poco menos de 25.000 habitantes, riendo y cantando. Nuevas víctimas de un gatillo fácil avalado por una ministra como Bullirch que autoriza el uso indiscriminado de armas, basta con escucharla decir “el que quiera andar armado que lo haga”. Si así le habla al ciudadano de pie, es fácil imaginar, y a las pruebas me remito,  lo que sucede con las fuerzas de seguridad, desde la teoría Chocobar, antes y después. Ese es su concepto de libertad y de seguridad. Ese es el destino que les espera a nuestros chicos y no tanto si no le damos un giro refundante a la historia.

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