Peteco Carabajal es un claro ejemplo de que lo popular también puede ser de calidad. Por eso su imagen tocando el violín entre el público, a pura chacarera, quedará en el recuerdo por varios días para los derquinos que fueron testigos. La sonrisa dibujada en el rostro del santiagueño también denotaba que también estaba disfrutando de ese calor.
El músico animó, el sábado último, los festejos de los 90 años del Club Unión de Presidente Derqui, ante unas 700 personas que se dieron cita en el patio de esa entidad hoy convertida en un pedazo de historia para la localidad.
Durante un show que se extendió cerca de una hora y media, Peteco se presentó junto a su hijo Homero Carabajal en la guitarra y coros, y Martina Ullrich (“también es una hija para mí”, dijo el músico en la previa), a cargo de la batería y la percusión, mientras que él se hizo cargo de la guitarra, la voz y claro, el violín.
En la primera parte del show presentaron los temas de su espectáculo “Riendas libres”. Allí se pudieron escuchar grandes clásicos que desde fines de los años 70 Peteco viene aportando al repertorio popular, y también nuevas canciones, algunas compuestas junto a Homero. El show viene recorriendo prácticamente todo el país con muy buena repercusión, y en los próximos días lo llevarán durante un mes a Europa.
En la segunda parte del espectáculo, Peteco bajó del escenario y violín en mano le sacó lustre a sus clásicos y a las celebradas chacareras como “Las manos de mi madre”, “Perfume de carnaval”, “Digo la mazamorra” y el infaltable “Entre a mi pago sin golpear”, para calentar la fresca noche del sábado pasado.




