“Guasón”, con Joaquin Phoenix

Mucho más que “una de superhéroes”

Por Hernán Deluca

Mucho más que “una de superhéroes”

Hace unos días, Martin Scorsese dijo que las películas de superhéroes no eran cine. “Son como un parque temático”, continuó. Tremenda polémica se armó con realizadores y actores, ubicados del otro lado de la grieta, saltando como locos. Antes de dar sus argumentos, comenzaban sus tweets confesando la admiración hacia el maestro.

Reflotando un pensamiento que sostengo desde hace tiempo, tomo el palo arrojado por el director de la inminente “El Irlandés” y afirmo que la mayoría del cine que llega a las salas no es cine. Entretenimiento, sí. Espectáculo, claro. ¿Pero historias que conmueven, que reflexionan, que dialogan con el cuerpo fílmico de un autor, de una época? Pocas, muy pocas. Y, si llegan (pienso en el último Almodóvar), están una semana en cartel y desaparecen, enterradas por las toneladas de pochoclo en 3D.

Lo cierto es que semejante declaración llega en el preciso instante en que se estrena “Guasón”, la historia de un villano, cuyo resultado tiene más de Scorsese que de DC Comics. Porque lo primero que debe decirse del film de Todd Phillips es que no se trata de una de superhéroes. No. Es una “extraña película” (para estos tiempos) que arrastrará a un montón de espectadores a las salas, seducidos por el personaje, pero que, al verla, al vivirla, estarán frente a un verdadero evento cinematográfico… que, tal vez, desechen. “Hernán, me aburrí con la última de Tarantino”.

Las referencias a Scorsese son concretas. La fotografía, los climas, hasta los modelos de, a mi entender, sus dos mejores films, “Taxi driver” (1976) y “El Rey de la Comedia” (1982), laten en cada plano. Incluso, para hacer que el guiño sea mayor, por ahí anda Robert De Niro, protagonista de ambas, haciendo, tal vez, su mejor personaje secundario en años.

Todos vieron el afiche y muchos fueron testigos del imponente tráiler, por lo tanto, saben que detrás del maquillaje está Joaquín Phoenix rompiéndola. Me quedo corto. Porque, una cosa es saberlo otra es verlo. El Marlon Brando moderno vuelve a entregarnos una de esas actuaciones que quitan el aliento, que incomodan, que te obligan a mirar cada escena con los ojos entrecerrados. Lo suyo es una amenaza constante. Intimidación en cada movimiento del cuerpo, en la voz, en la mirada. La locura, la violencia, la tragedia y la comedia habitan en ese cuerpo desgarbado que ríe como nadie lo ha hecho en la historia del cine. Ni Nicholson, ni Ledger. Esto es otra cosa. Esto es otro nivel.

Una sala repleta viendo… cine. Hasta conmueve. Seguramente, película y protagonista estarán nominados a cuanto premio aparezca de aquí a los Oscar. Tampoco es para ponerse muy contento. El año pasado “Black Panther”, una de Marvel, estuvo nominada al Oscar. No es un chiste.

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