A las rejas de tu casa le sumaron rejas a tu tiempo.
Las redes sociales son una mierda. Es mentira que estás conectado y en comunidad. Multiplican la basura y enajenan la razón. La gente cree que está acompañada y lo único que ofrecen es soledad.
No creas que estás con alguien porque le pones me gusta a sus publicaciones.
Los algoritmos manipulan. Te manipulan para que compres esto o lo otro, te manipulan para que votes a este o aquel, te manipulan para que odies.
¿O será que somos nosotros? ¿Los de este tiempo? ¿Será que tiene tantos miles de millones de usuarios porque han descubierto lo que adormece a las masas?
Sin embargo, los jóvenes, su tiempo se escapa como arena entre las manos, se apagan cuando encienden los celulares. Uno junto al otro sin mirarse, hablando a través de micrófonos, conectados con alguien a cientos de kilómetros sin rozar al de al lado.
Este es el primer Soy mano del 2019 ¿Querés que cante la alegría del mundo? ¿Qué cuente la belleza del árbol?
Un amigo me habló de esperanza, otro fue más lejos y me dijo tenemos que ser antorchas, la sociedad está rota, partida al medio. La tristeza crece en los humildes de corazón y el odio en los arrogantes.
Pero, déjenme decirles algo, quienes puedan encontrarse en la mirada del otro para volver a creer, quienes puedan abrazar fuerte, descansar en la lucha compartida, integrar esa legión donde la palabra ocupe su sitio y sea semilla; quienes quieran defender su corazón, guardarlo de tanto resentimiento para seguir entregándolo a pesar de todo; a ustedes les digo, encuéntrense, entrelacen sus brazos, mándense señales, préstense atención a los gestos, formen una primera línea, dos, tres, no se aparten.
Como los pescadores que por las tardes al caer el sol, en la orilla, juntos, tienden las redes para arreglar los eslabones rotos, para volver a tejer.
Las verdaderas redes son las que contienen, edifican y construyen un mundo mejor y no uno peor.
Leí que la felicidad es el fruto de la justicia. Feliz 2019.




