Soy mano

Que llueva que llueva, la vieja está en la cueva…

por Graciela Labale

Por Redacción Pilar a Diario 7 de abril de 2018 - 00:00

Y se largó nomás. Días y días esperando el agua, la que viene de arriba como bendición y la que todavía no decide salir de la canilla. Necesito agua de donde venga y disfruto esta mañana de viernes, en casa, al escuchar las gotas que caen sobre las chapas. Pienso en los jardines desalmados por la falta de lluvia y en los campesinos rogando al cielo que no les falte el pan en la mesa cuando la sequía castiga. Pienso en las pibas y pibes que saltan charcos e inventan barquitos de papel para viajar al país de sus sueños. Pienso, pienso… pienso en los escritores que han dedicado tantas páginas al agua, a la lluvia. 
Ah, y les confieso, tengo unas ganas locas de terminar de escribir esta columna para salir a mojarme sin pudor hasta que la lluvia serpentee mi piel. Pero antes de irme, comparto algunas letras amorosamente delineadas.
 
Aplastamiento de las gotas
“Yo no sé, mirá, es terrible cómo llueve. Llueve todo el tiempo, afuera tupido y gris, aquí contra el balcón con goterones cuajados y duros, que hacen plaf y se aplastan como bofetadas uno detrás de otro, qué hastío. Ahora aparece una gotita en lo alto del marco de la ventana; se queda temblequeando contra el cielo que la triza en mil brillos apagados, va creciendo y se tambalea, ya va a caer y no se cae, todavía no se cae. Está prendida con todas las uñas, no quiere caerse y se la ve que se agarra con los dientes, mientras le crece la barriga; ya es una gotaza que cuelga majestuosa, y de pronto zup, ahí va, plaf, deshecha, nada, una viscosidad en el mármol. Pero las hay que se suicidan y se entregan enseguida, brotan en el marco y ahí mismo se tiran; me parece ver la vibración del salto, sus piernitas desprendiéndose y el grito que las emborracha en esa nada del caer y aniquilarse. Tristes gotas, redondas inocentes gotas. Adiós gotas. Adiós.” (Julio Cortázar)

O este otro texto, muchísimo más modesto, por supuesto, escrito por mí hace un tiempito: “La lluvia sirve para:
-Resucitar fotos amarillentas.
-Estrujar recuerdos.
-Tallar un cuerpo.
-Identificar un rostro.
-Liberar sus manos.
-Encandilar sus ojos.
-Incendiar el tiempo hasta volverlo eterno.
-Amordazar silencios, hasta decir Amén.”

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