La música, una fiel compañera de ruta, que acompaña en momentos buenos y en momentos malos de la vida, con una palmada o una palabra de aliento como si fuera una amiga. Tal vez por eso, Alquimia Music Bar se transformó en un lugar mítico de la movida pilarense.
Nació en Presidente Derqui en el 2008, de donde es oriundo Sebastián González, fundador de Alquimia que, luego de haber tenido una experiencia en Córdoba en donde “no me fue muy bien”, decidió apostar por su lugar natal. Así, en ese momento, con la compañía de su mujer Cecilia y de su primer hijo Elías, vio la luz Alquimia.
“Al principio era solo café bar, estábamos sobre la avenida de Mayo, casi frente a la comisaría. Pero con el correr del tiempo nos dieron ganas de agregarle algún atractivo más, y empezamos a incursionar con los shows en vivo”, contó Sebastián, que se dio cuenta enseguida que “el escenario comenzó a tomar forma e importancia para nuestro público”.
Aunque hace tres años se mudaron a Pilar (Av. Tratado del Pilar 175) la impronta no cambió y la tradición de “el bar donde tocan las mejores bandas de Pilar”, se asentó todavía más. Seguramente que Alquimia esté tan identificado con la música no solo tiene que ver con que es el único lugar que ofrece el escenario, sin costo alguno, para que los músicos puedan presentarse, sino con el amor que tanto Sebastián como su socio Germán Romero, sienten por este arte.
“Tenemos muchos amigos y familiares músicos, y la música nos acompaña en todo. Por eso podemos entender tanto las necesidades y expectativas de los músicos cuando suben a un escenario, como también las necesidades y expectativas del dueño”, reconoció Sebastián. “Los músicos quieren un lugar donde los traten bien y tengan un buen escenario con sonido acorde para mostrar su arte, y los propietarios queremos poder trabajar, por eso la idea es lograr ese equilibrio y todos felices”, agregó.
Incluso, aseguró que el día que no pueda continuar con este particular sistema de trabajo de ceder la recaudación de la puerta a la banda y no cobrar por tocar en el bar, cierra las puertas para dedicarse a otra cosa.



