En un ratito, así como en un segundo, rápido. Al paso como esas miradas que se encuentran sin hostilidad. Cómo cuesta ahora ¿no?
Un leve, imperceptible casi silencioso, saludo. Antes de Navidad, ojalá pudiéramos con todas las personas queridas. ¿Quién sabe tal vez sí? Un abrazo. ¿Y qué es la Navidad?
Ayer los Autores Locales de Pilar cerramos un año interesante, de trabajo y sueños. Bibliotecarias y bibliotecarios, docentes, directoras, funcionarias y funcionarios, músicos, artistas plásticos. Fue en Derqui con chacareras y reconocimientos.
Hay familia alrededor. Eso es mucho. Hay días que se escriben para siempre. Es la oportunidad de verte madre, padre, hijos, hija, sobrinos, sobrinas, tías y tíos, primas y primos.
¿Qué es la Navidad? ¿Un día, solo, en el calendario, perdido al final del año? ¿Un regalo, bien forrado en una caja? ¿Comer? ¿Es comer la Navidad? Todos los días necesitamos comer, todos los días la humanidad avanza y se multiplica, ocupa mansiones o casas bajas y hasta hay quienes ni techo, ni mesa.
Todos los días en un luchar y seguir. Todos los días en un perdón, en un perdonar, en una esperanza, en la pasión de escribir, para algunos, para otros, viajar, para otros el cafecito en la casa de una hermana. Como lluvia esperada, manantial de vida. Así es. Porque ¿qué pasaría si no lloviera más? Cuánta gente que construye vínculos de solidaridad y cuántos otros que construyen otras cosas.
Navidad, no tuvo lugar en la posada, en el mesón y por eso nació en un pesebre. ¿Qué hay que aprender todavía? Como humanidad, digo. ¿Será siempre así? Por eso pienso en el viento leve que cruza entre las ramas y mueve esas hojas que tardaron tanto en crecer. Y que temblorosas danzan y se mueven en verdes tonos.
Pienso en el día que nace, en la gratitud, en la lucha y en la paz.
No está en la copa el contenido que tenemos que beber.
“Guarda tu corazón… guarda tu corazón.”
Hasta el año que viene, si Dios quiere, estimados lectores.




