Semanas fuertes. Duele el dolor ajeno. Duelen tantas que se están animando a hablar. Las hay de todas las edades, de todas las condiciones sociales, de todos los oficios y profesiones.
Duelen las lágrimas de las víctimas y también duelen y mucho los comentarios malintencionados de, para mi gusto, demasiadas personas. Esas que elegantemente se pasean por las mismas veredas que vos y yo pisamos, las que saludan con decoro, las que pareciera que en la vida no les pasa nunca nada. Educadas, bien criadas, sin excesos, con el pelo bien acomodado y la ropa siempre planchada pero sin nada de nada, adentro de su bocho, de su corazón. Y cuando digo nada digo nada: poca o nula empatía con quien necesita ser escuchado, abrigado, abrazado, alimentado. Sólo hablan y mucho, generalmente, como decía mi abuela, por boca de ganso. Lastiman, hieren, ignoran, juzgan, se excusan, nunca se juegan por nadie, piensan que por algo habrá sido… y después vuelven a su nada como si nada. Mientras la vida se les pasa mirando tras los visillos, no sea cosa qué…
Menos mal que siempre está la palabra salvadora, la que nos calma y nos hace reflexionar. Vaya este poema de Susana Thénon (Argentina, 1937-1991). Gracias Maiu Dellagiovana por publicarlo.
“Por qué grita esa mujer... ¿por qué grita esa mujer? ¿por qué grita? ¿por qué grita esa mujer? andá a saber. Esa mujer ¿por qué grita? Andá a saber. Mirá que flores bonitas ¿por qué grita? Jacintos margaritas ¿por qué? ¿por qué qué? ¿por qué grita esa mujer? ¿y esa mujer? ¿y esa mujer? Vaya a saber.
Estará loca esa mujer. Mirá mirá los espejitos ¿será por su corcel? Andá a saber ¿y dónde oíste la palabra corcel? Es un secreto esa mujer ¿por qué grita? Mirá las margaritas.
La mujer, espejitos, pajaritas que no cantan ¿por qué grita?
Que no vuelan ¿por qué grita? que no estorban la mujer
y esa mujer ¿y estaba loca mujer?
Ya no grita (¿te acordás de esa mujer?)”
Mientras tanto, también somos muchas las que seguiremos todas juntas, hermanadas, mirándonos, oyéndonos, acompañándonos, proyectando, intercambiando, caminando hacia un destino mejor que una bolsa negra de basura.



