Soy mano

Moneda Nacional

Por Víctor Koprivsek

Por Redacción Pilar a Diario 24 de noviembre de 2018 - 00:00

Destrozar la moneda de un país es destrozar el tiempo de cada uno y cada una de sus habitantes. Su tiempo, su esfuerzo, su dedicación.
La moneda de intercambio, la que viaja en los bolsillos, la que se pasa de mano en mano al hacer las compras, al entrar en los comercios; cortinas levantadas, personas de trabajo, negocios de los barrios o ciudades donde unos y otras eligen vivir; devaluar esa moneda, en este caso al peso argentino, es devaluar y quitarle valor al tiempo que uno destina para conseguirla, tiempo lejos de la familia, tiempo que es destrozado y devaluado lo mismo que el peso argentino.
Al hacer que cada vez valga menos nuestra plata lo que sucede en realidad es que el esfuerzo de quienes trabajan para conseguir ese ingreso económico, hablo de años de estudio, antigüedad en un trabajo, hacer buena letra; no valga tanto; porque al devaluar la moneda de esta manera tan abrupta, tan fría, pisotean lo más valioso que se tiene, tu esfuerzo, tu trabajo y tu tiempo.
Son las mismas horas o más para conseguir un puñado de pesos que valen cada vez menos.
Entonces, cuando como ayer escucho a decenas de pibas y pibes de escuelas públicas recitando poesías en un café literario en un club de barrio, el Unión de Derqui; en realidad veo y soy testigo, en cada pibe poeta, en cada piba, de la otra cara de la humanidad; la que es capaz de salvar el destello más valioso, el que va a redimir y reconstruir siempre cualquier devastación.
Ese puñado de jóvenes tomando el micrófono y, ante directoras, inspectoras, consejeros escolares, profesores de literatura, preceptores y compañeros; tal vez un poco nerviosos, fueron avanzando para compartir aquello que su corazón atesora, oh Dios, eso sí que es la esperanza.
Hoy, por un lado, se le da poder al mercado, al capital y a la economía, pero por el otro, destrozan el peso argentino que es la moneda de tu bolsillo.
¿Dónde queda la esperanza?
Gracias jóvenes estudiantes por, con ojos emocionados, nombrar palabras como libertad, fraternidad, respeto, trabajo, dignidad y humildad.
Gracias de todo corazón.
 

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