Soy mano

Proverbio 29:2

Por Víctor Koprivsek

Por Redacción Pilar a Diario 27 de octubre de 2018 - 00:00

Entonces, hubo un día, cuando se derrumbó el cielo y se hizo el llanto, que aparecieron los ojos vigías y se alejaron de nuevo los retoños.
Capaz la lluvia no lo supo, pero el aire de la casa se vació de nuevo y el silencio se llenó de espanto tan compacto, tan candado.
Se volvió chiquita la voz, casi que ni salía como si fuera no nacida. 
Y hubo que romper la garganta para que pase, la garganta poderosa.
Noche sola y agujereada, con padre y madre viejos y barrio triste. 
Acaso ¿no oyes chocar los cascos? Los cascos que retumban cuando crujen las lanzas.
Hay ojos que miran lejos. Algo que no canta se pudre, se va pudriendo. Se marchita. Andar por pasar nomás, cuerpo a la deriva sin marea ni vaivén.
Acaso ¿no sientes el crepitar de estrellas? ¿La inmensidad que cae desigual, la contradicción?
Ayer un joven se quitó la vida. Fue pájaro de nuevo pero Dios no estuvo para él ¿o sí?
Padre, mi espíritu está quebrantado. Estoy roto.
Pero ¿quién llega desde la esquina? 
Si es Juanita, torbellino de rulos, su risa se adelanta, viene corriendo hasta el abrazo. Remontadora de vuelo, adelante está tu estrella.
Y atrás viene Gaspy, con su mirada que trae el recuerdo de los que vinieron antes, abuelas y abuelos que escaparon de la guerra cuando cayeron bombas y junto a muchos partieron.
Ese niño trae la risa de las primeras luces del alba con tierra entre las manos. Tierra de acá.
¿Has visto? También está Vichen.
Movimiento, sol que cruje, gesto urgente. Saltarín. Trepador de árboles. Su viento enciende los crepúsculos.
¿Y Agus? También está Agustín, el mundo cabe en la palma de su mano. La vida es nueva cada vez. 
Por eso me duele este estruendo. Motos blindadas, escopetas humeantes. 
¿Hasta dónde podemos encerrarnos en nosotros mismos?
¿Hasta dónde podemos callar este agobio de vecinos desesperados porque no les alcanza, no llegan?
“Cuando los justos gobiernan, el pueblo se alegra. Pero cuando los impíos están en el poder, el pueblo gime.”
 

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