Seguramente la cruzaste alguna vez por la Avenida Tomás Márquez o por cualquier calle del centro. La viste revolviendo los cestos de basura a la búsqueda de algún puchito salvador, con la ropa hecha harapos, sus zapatillas de cualquier número y la piel con las marcas de una vida cruel. Algunos no saben ni su nombre pero sus vecinos le dicen María. Todas y todos la conocemos y sin dudas digo que muchas veces sentimos el impulso de ayudarla. Por eso, si le pasa algo, de una u otra forma nos enteramos, como cuando hace un tiempito fue atropellada por un auto. Fueron varios los que intentaron darle una mano pero siempre se encontraron con su negativa, llegando a escaparse de los espacios en los que quisieron contenerla. Hace poco pude empezar a saber de su dolorosa historia, a través de una Trabajadora Social amiga que ha conseguido estar muy cerca de ella. Parece ser que la vida misma, la misma que la cacheteó tanto, es la que se empeña en torcer su destino. Ana María Bertolotti es su nombre completo, no se sabe su edad, aunque se calcula que puede tener entre 64 y 67 años ya que no cuenta con documentos a pesar de un trámite judicial que lleva unos 12 años de atraso. Vive prácticamente en situación de calle aunque tenga un techo en Villa Verde, una casa-tapera precaria, sin luz, sin muebles, ni vidrios en las ventanas siquiera, a la que vuelve a dormir cada día después de caminar y caminar buscando quién sabe qué. Cuentan que tuvo dos hijos, un varón con problemas mentales que vive con ella y una muchacha que a los 18 años fue víctima de femicidio, de esto hace alrededor de 15. También que su esposo falleció hace un largo tiempo. Seguramente fue ahí, atravesada de dolor, cuando Anita empezó a elegir la soledad de la calle y a buscar quién sabe qué entre lo que los pilarenses desechamos. Hace más de 10 días sufrió un nuevo accidente, una caída y su cadera quebrada. La llevaron al hospital y parece ser que este episodio sumado a la labor intensa de quien me cuenta esta historia, puede cambiarle el destino. Ahora se está trabajando para conseguir la prótesis que tanto necesita, apurando el DNI y atendiendo su salud. Mientras que con aseo, los cuidados adecuados, con el cariño y dedicación de profesionales y vecinos, de a poquito, su vida va transformándose.


