OCTUBREANDO

El poeta expresa, no piensa

Por Horacio Pettinichi lithorachi@gmail.,com

Por Redacción Pilar a Diario 25 de julio de 2017 - 00:00
"El torturador está cenando con su sagrada familia/Todo parece andar bien en este pequeño mundo/Él está satisfecho con su trabajo tan gratificante que con 220 voltios/ es capaz de hacer maravillas como arrancar de raíz el más recóndito secreto de Dios/La esposa no tiene por qué saber nada/ acerca de estos asuntos/que por otra parte no le servirían para hacer una buena sopa/ Sus dos hijitos admiran a papá/por su generosa manera de llenar el mundo a su alrededor/ Cuando llega de la calle el perro mueve felizmente la cola y a los dos les da lo mismo/cualquier sistema social”.- (La paz del torturador)
"La poesía no nace, está allí, al alcance de vos, poesía es lo que estás viendo”, nos enseñó alguna vez Joaquín Giannuzzi. Su poesía, cerebral, reflexiva, era una mezcla de desencanto y perplejidad. Su prosa, reacia al sentimentalismo, era de un lenguaje directo y conciso, una poesía seca, urbana, carente de adorno, de un humor oscuro, cáustico y hasta insolente. 
Joaquin Giannuzzi fue una de las voces más jerarquizadas e inquietantes de la poemática argentina, un maestro de la generación de los ochenta y los noventa. Su obra revela el utópico afán de recuperar lo significante de los seres y las cosas en una unicidad intransferibles, volver a darles nombres de una manera austera y desconcertante las más de las veces.  "Escribir poesía es un acto de felicidad y también un tormento. Puede llegar a ser una desesperación. Si uno está satisfecho con el resultado, puede llegar a ser un estado de exaltación, como un estado de gracia. El poeta expresa, no piensa. Creo que todo poeta, bien o mal, refleja el drama de su época, claro, no siempre en forma explícita, a veces hay que leer entre líneas. El lenguaje poético puede ser revolucionario, pero, vuelvo a repetir, la misión de la poesía no es pedir justicia, es revelar la injusticia. Está como implícito el concepto, de que el momento en que se revela el estado del mundo, hay una demanda de justicia. De por sí, la poesía es resistencia, siempre va a contrapelo de lo convencional, de ciertos códigos. Apunta siempre a la verdad, a la verdad profunda del mundo ¿no?”. Gracias Maestro. 
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