Con su nueva novela, "Las maldiciones”, la escritora Claudia Piñeiro se sumerge en una historia que muestra con crudeza la trastienda de un partido cuyo líder, lejos de la mística y los ideales, busca llegar al poder con prácticas inescrupulosas, que remiten a la "nueva política” basada en el marketing, a tono con los tiempos que, según la autora, se viven en todo el mundo.
Piñeiro se mete en el oscuro detrás de escena de la política
La escritora radicada en Del Viso publicó su nueva novela, ??oLas Maldiciones???. Una trama de poder y corrupción en la que un dirigente hará cualquier cosa para llegar a la presidencia.
En esta obra de la autora radicada en Del Viso, editada por Alfaguara, se cruzarán los destinos de Román Sabaté, un joven que ante la necesidad de lograr un ingreso económico participa de una selección de personas para integrar un espacio donde conocerá a Fernando Rovira, líder del partido Pragma, que lo contrata para que sea su secretario privado.
Rovira es un emprendedor inmobiliario inescrupuloso que, movido por una ambición sin límites y un asesor de imagen que le dice lo que tiene qué hacer y decir, llega a ser intendente y buscará ser gobernador de la provincia de Buenos Aires y presidente de la Nación, aunque previamente deba sortear la maldición de Alsina, que según la creencia, impide a los mandatarios bonaerenses ser presidentes.
La historia cuenta que en el 1800, el presidente Julio Argentino Roca contrató a una bruja de la localidad de Tolosa para que impidiera que el gobernador Dardo Rocha llegara a presidir la Nación. Ese conjuro fue tan efectivo, que se fue replicando a lo largo del tiempo.
- A partir de la historia que contás, ¿pensás que en política se perdió la mística de jugarse por un ideal?
- En esta novela, la política se pone en primer plano y el clima que hay es de añoranza a una política que se hacía, que ya no se hace y a lo mejor no se hará nunca más, no lo sabemos. Y que no tiene que ver sólo con la Argentina.
- ¿De dónde surge en vos el interés por la política?
- Mi padre era comunista, y en la época de la dictadura no salía a militar, sino que se quedaba tomando mate en calzoncillos, y por eso escribí la novela "Un comunista en calzoncillos”. Él sabía muchísimo de política, hablaba todo el tiempo de eso y nos contaba que aparecían flotando cadáveres en el Río de la Plata, cosas que no todo el mundo manejaba. Yo creo que somos seres políticos y que si a un escritor no le interesa la política esa postura también es política.
- El planteo que hacés es básicamente moral, no te referís a la corrupción económica.
- Está sutilmente el tema de cómo se generan los fondos para las campañas. En "Las viudas…” el dinero es sumamente importante: los personajes viven a través de lo que tienen y son lo que tienen y cuando pierden lo que tienen dejan de ser. Pero de los hechos puntuales de los 90 que se nombran ninguno es económico: hablo de la voladura de Fabricaciones militares en Río Tercero, de la muerte de Cabezas sin nombrarlo directamente. Me parece que hay un orden superior que marca lo económico: si la moral está mal, también lo económico va a estar mal, corrompido.