Multiplicar de tal manera, a tal escala. Amó tanto el teatro que hizo que todos lo amaran. Viejo cazador. Hizo lo que quiso. Camperita de jean, cafecito en "El Colonial”, vuelta del perro, caminito a la panadería a compran pan sin sal, todos los días.
Pasadita por el teatro, a saludar, a pegarle una mirada.
Rituales repetidos como cábalas. Charlas infinitas con jóvenes rodeándolo, rodeándose, abrazándose.
Todos morimos pero no todos vivimos.
Él la vivió. La vivió hasta el último sorbo, hasta el último día, intensamente.
¿Cabrón? Así dicen algunos. ¿Apasionado? Así dicen todos.
Constante en su destino de fundar, de poner los cimientos, de armar la base.
El teatro de Pilar es antes y después de Titi Villar.
Y cuando se puso grande, intolerante, supo delegar. Bendecir al que viene detrás, darle ese honor.
Qué lindo haberlo cruzado y disfrutado, sus últimos años fueron de sabiduría barrial, de inquietante impulso. Arrancó pa’ los barrios, la sociedad de fomento de la Villa Buide, las escuelas de Derqui, márgenes, pueblo.
La identidad de cada ciudad tiene sus nombres, algo que no se entiende sino sos de acá. Son horarios, circuitos, cuidados. Detalles que saben sólo los que caminaron y caminan su lugar.
La cultura del trabajo, la cultura del respeto, la cultura del peronismo, la cultura de la cultura.
No alcanzaste a irte y ya empezó el mito. De ahora en más que crezca tu leyenda es el deber de quienes se quedaron. Y han de honrarte o han de traicionarte. Porque así fuiste, o te aman o te odian.
Hermoso cazador. Buena gira para vos. Mierda, mierda, mierda.
Ah y ese último sueño tuyo y de esa banda de viejos divinos, de cambiarle al nombre al teatro Lope de Vega y ponerle el del tipo que lo construyó, como bien dijiste en ese video que quedó dando vueltas por Youtube, Ángel Alonso; ese sueño, te juro que más tarde o más temprano lo vamos a hacer.
Viejo loco, viejos locos, irreverentes… Gracias.