Soy mano

Aumentos

Por Víctor Hugo Koprivsek

Por Redacción Pilar a Diario 4 de febrero de 2017 - 00:00
Mientras muchos detenidos en el tiempo desenchufan sus celulares frente al mar o la montaña, cae un árbol y mata a una madre y sus dos hijas.
Mientras el sol se aleja de las piletas para dar lugar a las tormentas y después vuelve con todo su calor y la gente se confunde más y más, algunos miran con desprecio la caravana que cruza por el centro de Pilar repudiando el tarifazo de la luz.
Mientras pasan los días del verano y transcurren las horas como en una fotografía lenta de barrio que parece un desierto por las siestas, se aumentan el sueldo en 10 lucas los secretarios y subsecretarios y parece una broma si no fuera por los pozos y la VTV.
Nada está quieto. Nada está inmóvil. Porque este país de sal, esta tierra fecunda de semillas secuestradas, golpea una y otra vez contra las rocas y sobre la historia que es memoria. Sacude su clamor de Fe y crueldad, de infamia y traición.
Silencio. El odio es más fuerte.

La marea de la estupidez golpea sus dedos contra los teclados por la defensa de la nueva obra, sus ojos viscosos de sangre amarilla apuntan contra los bolitas, los paraguas, los niños que corren con armas de juguete para no ser atrapados por la policía.
Stop. Niño que llora te va a robar.
Se despierta el gigante frente a la escollera donde la espuma salpica rabia.

"El sistema que pone a pobres contra pobres hace que odies a un mantero por no pagar impuestos y votes a un rico, que evade impuestos, para que sea presidente. 
El sistema que pone a pobres contra pobres hace que odies a un inmigrante boliviano, paraguayo o peruano y hace que os culpes de la inseguridad y la falta de trabajo, mientras inmigrantes estadounidenses pueden ser dueños de un lago o echar a los tiros a los pueblos originarios de sus tierras.
El sistema que pone a pobres contra pobres hace que un trabajador reprima a otro trabajador para defender a ricos que evaden, roban y ocupan espacios públicos de forma ilegal”.

Me lo pasaron por wasap.
Estoy parado en mitad de la vida y siento como un río subterráneo que corre debajo de las piedras y hace temblar el asfalto. Y me busca.

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