Esa noche hablamos silencios/ curamos viejas heridas/ acaricié tu alma, tu mero ser/ esa noche nos compartimos/ compartimos la buena yerba/ el vino de la locura/ el olvido de otros cuerpos/ esa noche navegamos juntos en la cresta de una quimera/ nos amamos con nuestra piel, con nuestra lengua con nuestros sexos, cada pedacito de nosotros se amaban, se buscaban, se acariciaban, se lamía inaugurando sentidos, pariéndonos de nuevo/ esa noche nuestras manos huyeron de nosotros/ se buscaron, se encontraron, al ritmo de una música que solo ellas escuchaban, iniciaron una danza de cortejo/ se acercaba, se alejaban, se seducían/ las muy impúdicas copulaban ante el asombro de nuestros ojos, y tu rostro mujer, tu rostro brillaba/ toda vos brillabas en mil tonos de azul iluminándote/ iluminándonos/ De esa noche aún conservo tu sabor en mi boca.




