Sobreviviendo al borde de la muerte, delirantemente vivo, polémicamente presente, sus 75 años fue un tiempo demasiado corto para tanta vida. Darcy Ribeiro (1922-1997) fue un intelectual y político brasileño conocido por sus trabajos en educación, sociología y antropología, que escribió como poeta: "Quiero un amor demente, depravado, pervertido /todo el amor, el cuerpo a cuerpo, atrapado /el amor sin reservas, de que todo se rinde, molesta/ te quiero incendiada, pidiendo alegría, hirsuta, gata ronroneando /de pechos tímidos, pegandos mi pecho/la carne atascada en la carne, las bocas pegada, los dos fusionados, unidos, soldados/ usted y yo, los dos, solo en este mundo de los otros”. ("Amor”).
Profesor, autor de ensayos polémicos, novelista, militante, vicegobernador de Río de Janeiro, donde creó un sistema de educación pública universal en régimen de tiempo completo. Durante su largo exilio, peregrinó por Uruguay, Chile, Venezuela, Perú, Costa Rica, México. Asesoró a Salvador Allende en Santiago y a Velasco Alvarado en Lima, fue consultor distinguido de la ONU.
Preguntón insaciable, disparaba dudas a sus contemporáneos, a la historia, a sí mismo, tratando de entender esta América cobriza, nuestra Amerindia y su mestizaje, producto de 500 años de historia "donde ya tuvimos tantas derrotas, y para la que mi corazón está pidiendo una victoria”, nos dijo alguna vez.
La Patria Grande con la que tantos soñamos, era su pasión permanente. "En América latina seremos todos resignados o indignados. Y no me resignaré nunca”. Nosotros tampoco y seremos dignos de esa indignación.
"Me puse de lado de los indios/y me derrotaron; me puse de lado de los negros/y me derrotaron; me puse de lado de los campesinos, y me derrotaron/me puse de lado de los obreros, y me derrotaron/pero nunca me puse de lado de los que me vencieron. ¡Esa es mi victoria!”.