La
espera fue larga pero el reencuentro valió la pena: luego de 11 años, la feria
de artesanos regresó a la plaza 12 de Octubre. La fecha elegida tuvo como marco
los festejos por el Bicentenario de la Independencia, evento en el que los puesteros
tuvieron un motivo propio para celebrar.
Tras
más de una década en la calle Belgrano, los puestos –más de treinta- fueron
ubicados en el espacio verde, en el costado que da a Hipólito Yrigoyen. La
vuelta se hizo esperar, ya que la ordenanza fue aprobada en mayo, pero ya se
preparan para instalarse dos sábados y al menos un domingo de cada mes.
Los
visitantes pudieron ver y comprar artículos de todo tipo, como marroquinería, colgantes,
accesorios, mates, percheros, tejidos, agendas y macetas con cactus, entre
muchas otras cosas. Además, hubo un espacio para el maquillaje artístico.
Una de
las más emocionadas (no pudo contener las lágrimas) fue Laura Álvarez, quien
luchó para regresar a la plaza desde que el gobierno anterior los mudó de
espacio. "Estamos todos felices, para nosotros realmente es muy importante
porque este es nuestro lugar. Somos gente de trabajo, sana, creativa, lo que
nos sale del corazón es lo que se ve en nuestras producciones”.
La
mujer recordó la negativa de la
Cámara de Comerciantes (SCIPA), que se había mostrado reacia
ante la decisión municipal: "Fueron bastante agresivos, pero los invitamos a
que pasen por los puestos para que vean que no somos competencia para los
comercios. No creo que haya nada malo en lo que hacemos”. La feria incluirá
talleres, espectáculos artísticos y demás actividades.
"Soy
bastante nueva, empecé el año pasado”, dijo Amanda, indicando que la vuelta "es
un logro, la plaza atrae a la gente, porque antes ni nos miraba. Solo los que
querían ir directamente a la feria”. Aunque existan apenas unos metros entre la
plaza y la ubicación anterior, los feriantes afirman que la diferencia es
sustancial.
"Estábamos
algo escondidos en Belgrano –acotó Germán-. Además nos duelen los comentarios
malintencionados, de gente que dice que fumamos porro o ensuciamos. Acá hay familias, somos gente trabajadora. Les
pido a los que critican que se arrimen y vean lo que hacemos”. Y agregó: "Para
nosotros, aunque no nos compren, ya es un orgullo que elogien las cosas que
hacemos con nuestras propias manos”.