Soy mano

Lamparita

por Victor Koprivsek

Por Redacción Pilar a Diario 16 de julio de 2016 - 00:00
La calle es el escenario majestuoso de la realidad común, el termómetro de la temperatura callada. Es la fiebre que se levanta y es la euforia apagada.  En el ir y venir de los días vamos construyendo convivencia. Vamos tejiendo con o sin red. Por eso, para bien o para mal, la cosa se sacude en los rincones. Es la vida la que canta. Es el tiempo que se escurre donde a veces pasan cosas de todos o de unos pocos. Fue interesante saber que no era una cuestión de pocos la bronca por el terrible tarifazo de la luz, principalmente, y demás servicios básicos. Sin entrar en discusión partidaria, claro que es una cuestión política. Lo bueno es entender que a esta Patria vapuleada la hacemos entre todos.
Y también es bueno comprender, de una vez por todas, que aunque algunos impresentables hayan asistido a la marcha contra el tarifazo que se hizo en distintos puntos de Pilar, muchos vecinos y vecinas fueron con sus facturas de Edenor como bandera. 
No se puede vivir con miedo, prender la estufa o no prenderla, andar todo emponchado en tu casa. Al menos por donde uno camina pasa eso. Capaz, en otros lugares, un tanto más suntuosos no se vive así la cosa. Pero en los barrios, sí.
Otro tema en discusión es la requisa de los colectivos cargados de trabajadoras y trabajadores que vienen del Parque. El 9 de julio,
Día de la Independencia, un operativo policial apostado frente al Hebraica paró un bondi y desde los autos miramos impasibles la secuencia, eran alrededor de las 22.30 y fue dantesco el espectáculo. Es obvio que todos queremos más seguridad, más convivencia positiva, más respeto al otro. Es interesante observar también cómo nos fuimos convirtiendo en seres un tanto individualistas. 
Mientras no te toquen el bolsillo o no te jodan a vos, todo está bien.
Una buena, echaron al festejador de Videla, ese tipo que siendo funcionario público del Municipio de Pilar, coordinador nada más ni nada menos que del departamento de las Licencias para Conducir, con acceso a datos clave nuestros (rostros, DNI, direcciones, teléfonos, recorrido, etc.), supo defender a los últimos genocidas asesinos condenados por la Justicia de tremendos crímenes de lesa humanidad.
También aprovecho esta columnita chiquita pero querendona, para compartirles que después del evento multitudinario donde mil personas fueron a decir No al matadero de José C. Paz, dejaron de entrar y salir camiones con tierra para el movimiento de suelo del lugar. Interesante saber que, al menos, los representantes del pueblo pueden frenar alguna vez y detenerse a pensar, si conviene o no insistir con algo netamente perjudicial para beneficio propio, y chocar de frente con miles de personas informadas que dicen NO.
Ojalá algo cambie. Por ahora solo cambió el costo de la luz y las facturas que llegan a millones de hogares y familias de todas clases sociales y colores partidarios.
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