En los últimos meses, Pilar lo ha tenido como un visitante habitué, y este sábado habrá una nueva oportunidad de disfrutarlo: trompeta al hombro, Gillespi llegará a Alquimia Music Bar, compartiendo noche con Humildes Tártaros, en un show doble que promete quedar en el recuerdo.
En diálogo con El Diario, el músico palpitó este nuevo espectáculo comentando, además, que "para mí fue un grato reencuentro con Pilar. La última vez antes de esta seguidilla fue hace como diez años, en el estacionamiento de Las Palmas”.
Para el regreso, tuvo mucho que ver José Gallego, viejo amigo, pianista y sommelier. "Fueron todos shows informales, que son los que más me gustan, y en marcos raros: las tardes en La Aldea, al aire libre y con familias con niños. Se arman movidas muy piolas y la gente de Pilar aprecia de alguna manera la música instrumental, el blues, el jazz, hay como un ambiente”.
El sábado, Gillespi estará acompañado por Gallego y nada menos que César Franov en bajo (ex Spinetta Jade), "socio mío en algunas aventuras musicales”.
Sobre Humildes Tártaros, adelantó que "si bien no ensayamos, seguramente va a salir algo espontáneamente, bien informal”, ya que "para tocar jazz hay que improvisar, la gente se empieza a divertir y disfruta del show de otra manera”.
-¿Por qué sos invitado recurrente de tantos músicos distintos entre sí?
- Creo que responde a una forma que tengo de encarar la música y la vida en general, conozco mis limitaciones pero soy muy honesto con lo que hago. Por otro lado, tengo un ego bastante domesticado, hay gente más egocéntrica y pasa mucho en el mundo de la música.
-¿Sentís que de alguna manera has popularizado la trompeta?
- Sí, me da una gran satisfacción encontrarme con gente que dice que empezó trompeta porque me vio en un escenario. En esta zona del mundo el paladar musical pasa por otro lado y la trompeta es exótica, sin arraigo cultural como el charango o el bandoneón. No soy famoso, pero me han reconocido en cualquier lugar del país, como que en el glaciar me pregunten por la trompeta…
-En eso ayudaron también los medios…
- Sin dudas, tantos años en tele y radio ayudaron. Laburé mucho tiempo con el Negro Dolina y el programa era muy escuchado, llenábamos cada lugar al que íbamos.
-Con Dolina también aparecía la improvisación.
- Es que estoy habituado a improvisar desde muy chico, para mí la improvisación no es algo malo, es algo natural en mi vida. Trato de hacer de esa improvisación mi virtud, mi arte. En el humor me sirve, en la música también, es una expresión espontánea del talento.
-Entre tantos nombres, ¿con quién te hubiese gustado tocar?
- Siempre fui admirador del Flaco Spinetta, tuve la fortuna de tomar mate en su casa varias veces, y cada tanto me decía "tenemos que hacer algo”, pero nunca lo hicimos y el Flaco se fue. Igual me hubiera aterrorizado, era tan fan de él que no me hubiese salido nada…
Ficha
Gillespi & Humildes Tártaros
Sábado a las 22.
Alquimia Music Bar,
Avenida Tratado del Pilar 175.
Entrada: $100.