Soy mano: SMS
por Víctor Koprivsek
En este Soy Mano voy a reflexionar sobre los comentarios que se expresan debajo de las notas publicadas en internet, especialmente, en nuestro querido Diario Regional de Pilar y a través de la página pilaradiario.com.
Por empezar, el hecho de que mucha de la gente que se toma su tiempo para escribir y compartir un mensaje se esconda detrás de un nombre falso o una identidad anónima, es un hecho que llama poderosamente mi atención. Algunos no por supuesto, pero muchos sí. Y es el primer dato para tener en cuenta.
El mensaje está ahí, la idea queda a la vista de todos, sea una crítica, un agradecimiento, un punto de vista; lo que fuera que escribe el lector y luego se toma el trabajo de mandar. Está ahí y ahí queda.
Pero lo que no está y de ninguna manera aparece, es su verdadera identidad, digamos su nombre y apellido, el que figura en su DNI, el nombre que resonaba en el aula cuando la maestra tomaba lista, el nombre que figura en su recibo de sueldo. El nombre que usan sus familiares y amigos para llamarlo. El nombre con que fue bautizado por sus padres.
Lo esconde. ¿Por cuá? Cada uno sabrá y surgirán mil respuesta como miles somos en esta tierra y miles somos los que leemos este diario y su web.
Por eso mismo, es importantísimo, a mi entender, que cuando uno lea esos mensajes que están debajo de las notas, inmediatamente se fije en quién lo escribió, y antes de darle valor a la opinión escrita compruebe si la persona firma con nombre y apellido o con seudónimo.
Esto modificará considerablemente, añadiendo o descontando, valor a lo expresado.
Por más verdad que se diga, la plataforma de la mentira siempre será de barro.
Otro tema son los mensajes que podríamos definir cariñosamente como “fachos”.
Recuerdo claramente una vez cuando un viejo que cuidaba una especie de galpón donde guardaban leña mató a un pibito de 15 años que había entrado por debajo del alambre a sacar, justamente, unos troncos.
La sarta de boludeces que escribieron debajo, tipo: “Está bien, hay que matarlos a todos esos negros”, o “son todos plagas esos chorritos bien muerto está”.
Pará… era invierno, temperatura bajo cero, tarde noche. ¿Nunca se te dio por pensar en la situación del sereno que mató a un pibe por unos troncos de mierda? En cómo le cambió la vida o ¿te creés que matar a alguien es moco de pavo? ¿No se te dio por pensar en la familia del pibe y sus circunstancias o en la misma familia del sereno?
Hay una impunidad arriba que se expresa abajo. Si es que existe arriba y abajo.
En fin, era eso. Chau.