Para qué se preocupan las maestras de la escuela Santa Ana y el colegio Cardenal Copello en enseñarles valores de vida y esperanza a sus más de 800 alumnos que la semana que viene empezarán las clases, niños, niñas y jóvenes entre 5 y 18 años, si les van a poner un matadero al lado. El matadero municipal de José C. Paz estaría montado sobre la única ruta de acceso, la 234, que une los municipios de Moreno y José C. Paz con Pilar, lo cual también ocasionaría serios trastornos en el tránsito ya de por sí pesado, que tiene la zona. Digo, teniendo en cuenta la entrada y salida de camiones con animales listos para carnear.
Soy Mano: Esquema de un matadero
Por Víctor Hugo Koprivsek
“El grado de contaminación de las aguas originado por las industrias cárnicas es muy grande, ante todo en los mataderos y en las plantas de aprovechamiento de reses muertas. La materialización de sistemas de aireación y ventilación, para gases de escape, etc, exige inversiones elevadas que pueden hacer necesarias unas tasas de uso de los mataderos que no puedan ser costeadas por los usuarios.” (Estrucplan, una de las consultoras con mayor cantidad de estudios de impacto ambiental desarrollados en nuestro país). Esto significa básicamente que tanto el uso del agua y su contaminación como los olores nauseabundos van a existir. Es bueno decirte que el matadero municipal de José C. Paz, no solo está pegado a un colegio sino que lo van a construir a la vera del arroyo Pinazo, lugar donde todavía recuerdan algunos vecinos, aprendieron a nadar.
Hagamos una cosa, para no ser hipócritas, especialmente los funcionarios públicos de los municipios interesados, los concejales votados para velar por los intereses de sus votantes, y por supuesto la parte armada, policía, gendarmería, seguridad privada, patota, etc. (que garantizan el desarrollo de proyectos como este).
Vayan al mismísimo patio de la escuela en mitad del recreo con una vaca por día, y clávenle el cuchillo en el cuello o denle el martillazo certero en mitad de la frente y después levanten el cuerpo desangrado con una grúa y denle un buen baño de sangre a niños y docentes. No se olviden del estiércol y los desperdicios, esos líquidos y materia fecal, no se vayan a olvidar, viértanlo en baldes para que luego lo beban a la salud del mundo miserable que nos dejan a cambio de unos pesos mezquinos. Pesos que no van a alcanzar ni siquiera para cubrir el gasto de las terapias que tendrán que hacer estas semillas de porvenir para sacarse de la cabeza los gritos de los animales sacrificados, sus mugidos silenciosos.