Apenas un par de compases del candombe ("mántrico”) "Visionario”, le alcanzaron a Martín Buscaglia para meter al público en el viaje de su particular música y palabras. El uruguayo se presentó este viernes por primera vez en Pilar (en Alquimia) con un show a puro concepto de principio a fin.
A veces pausado, a veces verborrágico, casi siempre histriónico. Así es Buscaglia cuando saca a relucir sus condiciones de hombre orquesta, formato que abrazó hace casi dos décadas y que explota como pocos.
Con guitarra en mano y voz impecable, fueron pasando la milonga "Ante la duda todo” (con coros del público), "Viajar contigo”, "Magia”, "El Sol” ("canción para cantar al amanecer”, según el autor) y "Trivial Polonio”.
Buscaglia hace música con instrumentos, con juguetes, con maquinitas y también con una botellita plástica del agua mineral que toma a sorbos largos durante el show, que le sirve de percusión mientras le pone la voz a "Camiones”, un tema de su padre Horacio Buscaglia, compañero de andanzas de Eduardo Mateo, prócer de la música uruguaya.
"La canción del indeciso” de su admirado Charly García, inicia la parte del show con un groove ya imparable a esta altura del espectáculo. Buscaglia "graba” en vivo las líneas de guitarra, bajo, coros y palmas. Luego las dispara en un juego de pedales, para finalmente quedar liberado al canto y a su expresión corporal. Así, salen disparados, "Qué importa”, y "Don Perogrullo” (donde la gente debe apelar a sus agudos para contestar "soy un gran fan tuyo, si fuera mujer querría un hijo tuyo”), que grabó con Kiko Veneno.
El tiempo pasó volando. Llegan los bises a pedido con "Oda a mi bicicleta” y "Vanidad” y un cierre con todos eyectados de sus sillas para que Buscaglia proponga una suerte de recorrida por lo que fue el show, con fragmentos de los temas que sonaron en la noche, en una especie de remix en tiempo de cumbia-funk.
Impresionante. Show redondo de principio a fin, puro concepto de la mano de uno de los músicos más talentosos del Río de la Plata. No son apuestas fáciles, el público de Pilar suele ser indiferente a este tipo de propuestas. Largamente valió la pena. Que se repita, Buscaglia. Antes, abrieron la noche Proyecto Gómez y la muy buena propuesta de Mica Ipiñazar.