Marina Maass

“Lo que me divierte es hacer mi mundo”

Luego de 20 años de actividad en Barcelona, la artista ha regresado a Pilar. Presenta una muestra este viernes en el CCF. “Será como un reencuentro”, anticipó.

Por Redacción Pilar a Diario 30 de noviembre de 2016 - 00:00
"Que veinte años no es nada…”, dice el tango, pero en el caso de Marina Maass solo ella tiene la respuesta: la artista ha regresado a la ciudad luego de vivir dos décadas en Barcelona, y este viernes dará un primer paso en su vuelta al ruedo local, con la exposición "Mira la mar” en el Centro Cultural Federal.
Con un apellido ligado a lo artístico, Marina afirmó en diálogo con El Diario que "desde muy pequeña, en mi casa siempre se respiró arte, permanentemente. Siempre hubo música, dibujo, pintura… Fui bastante influenciada por padre y hermanos, incluso por mi abuelo”.
Alejada de las convenciones por decisión propia, su formación es en mayor parte autodidacta. "Hice talleres pero no me recibí de nada –confirma-. Eso me da una libertad a la hora de crear, porque no estoy tan estereotipada. Cuando era más chica el dibujo quizás era más académico, pero a mí lo que me divierte es hacer mi mundo”.
En este sentido, el mundo de Marina se nutre de elementos reciclados, hábito que adquirió en tierras catalanas: "Se fue dando en Barcelona porque dicen que la necesidad es madre de la creatividad, y es verdad. Me gusta trabajar con elementos reciclados, materiales que encuentro. Ahora, de repente en cualquier cosa veo posibles obras…”.
Su producción se caracteriza por la abundancia de retratos, sobre todo de mujeres, "pero hay un poco de todo, animales, mandalas, muñecos, arte textil, sobre todo con materiales reciclados. Es divertida, voy variando para no aburrirme con materiales y técnicas”.

Doble suelo
Su desembarco a la tierra de Gaudí, Miró y Dalí comenzó como un paseo y terminó siendo una elección de vida. "A Barcelona fui a visitar a mi hermana menor, que iba a ser mamá, en 1996 –recordó-, con la idea de quedarme un par de meses si salía algún trabajo. Pero, al final, ella se volvió al año y yo me quedé, por esas vueltas de la vida”.
Siendo artista, ¿cómo no quedarse? "Es una ciudad muy inspiradora, se respira arte en todos lados, tuve durante diez años una galería de arte en el Barrio Gótico, vivía en la planta de arriba y abajo estaba el local”.
Sin embargo, Marina contó que si bien "me adapté bárbaro, llegó un momento en que extrañaba muchísimo. Venía todos los años, pero desde 2012 empecé a pasar temporadas más largas, y definitivamente volví en 2015”.
El siguiente paso a la mudanza es el de retomar la senda artística, lo que se concretará este viernes. "Tenía ganas de hacer esta exposición como un reencuentro, un volver. En 20 años no hice nada en Pilar, no me sentía tan segura. Ahora me dan ganas de hacer una muestra para los vecinos”.
Acerca de lo que percibe en la ciudad, Maass señaló que "desde que volví estoy introspectiva, no estoy saliendo mucho, pero me sorprende la movida, quiero conocer el Galpón Cultural, ya estuve en La Aldea, en exposiciones en el CCF… Pilar ha cambiado bastante para mejor en estos últimos 20 años, cuando me fui”.
Y aunque el corazón tira hacia el Mediterráneo, "ahora extraño Barcelona, no soy de aquí ni soy de allá, pero me quiero quedar. Tengo ganas de armarme un local, organizar talleres para el año que viene, y arrancar acá”. 

RESEÑA

Sencillez, ingenuidad y ternura
 
Por Delfina M. Mihura
 

Marina Maass, pintora nacida en Buenos Aires, creció rodeada de arte. Su padre, un reconocido pintor de la ciudad de Pilar, Carlos Maass, nutrió y apoyó a esa niña que desde pequeña manifestó interés y pasión por la pintura.

Sus obras poseen estilo propio, lo más difícil de adquirir en el mundo del arte.

Los murales, cuadros, lámparas, hablan del talento y capacidad creativa de la artista. Con la sencillez, ingenuidad y ternura que ella posee, logra reflejar en sus producciones su mundo interno.

Luego de su trabajo en Argentina se radicó en España. Quienes visitaron Barcelona sabrán de la impronta y huella que dejó en esa ciudad, iluminando con su arte las callejuelas melancólicas del Barrio Gótico.

Es casi imposible mirar sus trabajos sin contactarse con el universo de la niñez, por las características de sus trazos, los colores, materiales originales y las temáticas que aborda.

Las sirenas, los peces, los caracoles, las estrellas de mar, los felinos, las Fridas, los morenos, las mujeres con turbantes de frutas y flores; todos ellos con ojos almendrados y vivaces, se repiten una y otra vez.

Cómo no reencontrarse, al mirar uno de sus cuadros, con ese niño que todos fuimos. Ella pudo seguir siéndolo, al no perder la capacidad de juego, al tener esa mirada crítica y a la vez esperanzadora del mundo.

La obra de Marina Maass, refleja el deseo profundo de la artista de algún día despertar y ver en la realidad cotidiana ese mundo que refleja su pincel sobre la tela.


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