Soy mano

Deby: mucho más que un vestido

Por Graciela Labale

Por Redacción Pilar a Diario 15 de octubre de 2016 - 00:00
Como no podía ser de otra manera, a poco del Día de la Madre, nuevamente, una mujer es la protagonista de esta columna. Es que de aquella costurerita, del poema de Evaristo Carriego, la que dio el mal paso, a esta transgresora diseñadora de hoy, hay un abismo.
Entrar al mundo Deby es un viaje de ida, ella es mucho más que un bello vestido. Esta "gringa” de apellido difícil, Szmuch, llegó a Pilar por el 2001, para quedarse. Es una "venida y quedada”, dice. Nacida en Ezpeleta, le gusta definirse como una mina del sur. Hace 20 años que trabaja en lo que le gusta, primero en un departamento de Capital hasta que por cuestiones familiares se instala en el pago, tras una formación artística que arranca con el secundario en la prestigiosísima escuela Fernando Fader y la posterior carrera de Diseño de Indumentaria.
Caminando el pueblo o montada en su bicicleta, algo que aún hoy sigue haciendo, vio que acá había lugar para ella, su oficio no estaba explotado, al menos a su manera: arte y ropa o mejor dicho, ropa con arte. Y así fue como su primer local de "Vestidos sin cartón” irrumpió en la vida de las féminas pilarenses. Y así fue como Deby se fue metiendo en la historia de muchas y ésa fue y es la diferencia. Defensora de los derechos de las mujeres, generosa, transgresora, le gusta romper con los moldes impuestos por la "tiranía de la moda” y luchar desde su búnker para que cada una empiece a amigarse con su cuerpo, con lo que es, con lo que la naturaleza le dio.
En la charla fueron varias las cosas que pudo contarme: los secretos del espejo que es como su alter ego (el que le dice cómo debe ser un vestido), la dictadura de la belleza y la silueta, la auto humillación de muchas, la crueldad entre mujeres, el dolor de una muchacha que mientras elige su vestido de novia se entera que tiene cáncer. 
Y de las reflexiones que suele hacer junto a sus clientas, tras ciertas preguntas: pero vos, ¿sos feliz si tenés la cola en su lugar? O ¿cómo quién no sos, a quién querés ver en el espejo? Para Deby, muchas se miran como piensan las ven las demás mujeres, por eso se maltratan, definiéndose como adefesios o monstruos. 
Entre encajes y tules intenta que empiecen a aceptarse tal cual son. Esa es su lucha que no queda sólo en eso. También las ayuda a reciclar ropa usada o les enseña su oficio como una herramienta más para tiempos complicados.
Uno de sus objetivos es que toda mujer que pase por su local pueda llevarse algo, ya viva en un country o en un barrio humilde. Por eso ha organizado lo que le gusta llamar "cadena de favores”: quizá un recorte de puntilla que le dejó de regalo una piba de 15 sirva para adornar el vestido de novia de la chica del barrio Toba que con mucho esfuerzo llegó a su espacio para cumplir un sueño.
Así es "la Szmuch”, si todavía no la conocés, date una vuelta por su casa de la calle Ituzaingó, estoy segura de que no te vas a arrepentir. 
Seguí leyendo

Dejá tu comentario

Te Puede Interesar