Diego Risso llegó para ser ayudante técnico, pero un día volvió a ponerse los botines y salió a la cancha. Y tal fue el convencimiento que tuvo de parte de sus compañeros que es una fija para quedar en el once titular de Atlético.
“No vine a pasar el tiempo”
El mediocampista central, de 34 años, resaltó que “no vine a pasar el tiempo. Estamos entrenando para llegar lo más lejos posible”.
El volante, que se formó en Platense y pasó por Acassuso (Primera B) y Santiago Wanderers de Chile, tuvo su vuelta al fútbol tras una operación de hernia de disco. Pero ahora se le abrió esta posibilidad de entrenar y no la quiere desperdiciar.
Y agregó: “Llegar a Atlético me cambió la vida porque estaba alejado del fútbol y ahora vengo a ganar algo. Tengo un sueño que por ahí no lo pude cumplir antes, que mi hijo me vea jugar en una cancha. Estamos cerca de eso y espero que se pueda dar.”