Soy mano: Chorritos, los de antes

por Víctor Koprivsek

18 de julio de 2015 - 00:00

Ya está. Empezaron las vacaciones de invierno, señora. Señor, para usted también hay. Son las vacaciones, es la bendición de 24 horas en casa, todos juntitos para el almuerzo, la cena y los desayunos. Aunque pensándolo bien, hay una inmensa mayoría que trabaja, digo los padres. Ahí se complica la cosa. 

Es hora de hacer economía, estudiar mucho el tema de los precios, armarse un cronograma de actividades para ocupar el día con los niños. Siempre buscando que no se aburran. 
Mucha Play les come los ojos, el whatsapp los mete en cuartos oscuros donde no llega el sol. Nexflit, tablet, wifi, cable, cosas que fueron suplantando a la escondida, la mancha y los paseos en bicicletas por el barrio. La esperanza es un potrero rebozado de pibes y griterío. Un baldío ocupado desde poco después del mediodía por la horda salvaje y maravillosa corriendo atrás de la redonda, buscando el gol del empate o la victoria.
Otro tema, diría Santo, cajeros automáticos. ¿Usted qué piensa al respecto? ¿Qué se le cruza por la mente cuando escucha “cajeros automáticos”? Hagamos un ejercicio a la distancia. Primer paso, ponga la mente en blanco y una vez situado en ese maravilloso lugar de concentración extrema, piense y repita: cajeros automáticos.
Seguramente le cueste vislumbrar muchos. Tal vez y si es de Derqui o Del Viso, pueda ver sólo un par. Es que hay muy pocos ahí. Si vive en Villa Rosa o Zelaya se le va a complicar un poco poder imaginarse alguno, ya que directamente no hay.
Quién se anima a contarlos,  en Pilar centro, ¿cuántos son? Después siga por el kilómetro 50 y enumérelos tipo censo, si tiene ganas, un ejercicio mental.
Cómo se zarpan con las tarjetas de crédito en los bancos, ¿no? No te pasa que te sentís un gil. Primero, si les preguntás algo a las chicas de mesa de entrada, te miran como si las estuvieras interrumpiendo en mitad de una película en el cine. 
Tímidamente se acerca la muchacha o el muchacho, ni que hablar de la gente mayor, o evacuar alguna duda sobre por qué ya no les llega el resumen a su casa.
-No, ahora hay que chequearlo por internet. Ya ni papel ni correo. Es más, no vayas a querer cambiar de sucursal, aunque sea del mismo banco. Por Dios, son capaces de tenerte 50 minutos en el teléfono. Otro tema los celulares. Son pirañas amigo, pirañas.
Buen fin de semana, buena vida, sean felices y disfruten. Ojo con EDENOR y tengan cuidado porque hay ladrones sin armas que no circulan en autos ni usan gorrita con visera.
 
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