Soy mano: La cantora del pueblo y la dignidad del verso

por Graciela Labale

11 de julio de 2015 - 00:00
Fue una noche potente, plena de emociones, la que se vivió el miércoles pasado en La Tucumanita Pilar. En la víspera del cumpleaños de la querida Negra Sosa, la cantora del pueblo, y como se viene haciendo desde hace años, nos reunimos al calor del hogar de leña junto al canto y la poesía  para homenajearla, para recordarla como a ella seguramente le gusta, así en presente, los artistas nunca se van del todo. Y nada menos que a través de la cada vez más hermosa voz de su sobrino Claudio y con la presencia de su hijo Fabián Matus y sus nietos.
Difícil habrá sido para el dueño de casa y sus brillantes músicos, el local Juanpi Ferreyra (guitarra y coros) y Diego Escobar en teclado, elegir el repertorio entre lo incontable que cantó Mercedes, pero no se equivocaron. Claudito, con el muchas graciassss dicho así, arrastradito, al mejor estilo de la Negra, logró sin dudas llevarnos a su Monteros, lugar de patios y siestas, de mateadas y largas serenatas, de empanadas picantitas bien regadas con vino e imborrables recuerdos. Y fue así como pasaron canciones coreadas por los que ahí estuvimos y los versos que con la fuerza de la dignidad permanecen en la memoria de todas y todos nosotros. En la mesa que compartimos con Clarita, Javier y Victor bastó solo con cruzar miradas cómplices para reconocernos en la belleza. Por eso comparto este puñado de versos, parte del repertorio de esa noche, para que también los disfruten y si tienen ganas los busquen  y canten si quieren… 
«Zambita para que canten los humildes de mi pago, si hay que esperar la esperanza más vale esperar cantado» de Zamba de los humildes (Tejada Gómez-Matus).
«Algodón que se va, que se va, que se va, plata blanda mojada de luna y sudor, un ramito borracho de sueños y amor quiero yo» de El cosechero (Ramón Ayala).
«Que me moje el vino que viene lento, que me nombre el hombre que está contento, que saque todo el dolor de adentro» de Chacarera del 55 (Hermanos Nuñez).
«Arenosa, arenosita, mi tierra cafayateña, el que bebe de tu vino, gana sueño y pierde pena» de La Arenosa (Castilla y Leguizamón).
«Por tus antiguas rebeldías y por la edad de tu dolor, por tu esperanza interminable mi amor, yo quiero vivir en vos» de Serenata para la tierra de uno (M. E. Walsh).
«Todos los días como en un vaivén, la gente que vibra sobre la estación, hay gente que viene para quedar, otros que se van para nunca más» Encuentros y despedidas (Do Nascimento).
«No quiero de más quiero lo que es mío, al mazo trampiao voy a torcele el destino, levántate cagón que aquí canta un argentino» de Chacarera del olvidao (Guernica).
 
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